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Poner la otra mejilla
La lección de Tito Brandsma.
Existía un monasterio en lo alto de una montaña. Sus monjes eran
pobres, pero conservaban en una vitrina tres manuscritos
antiguos. Vivían de su trabajo rural y de las limosnas que les
dejaban los fieles que se acercaban a conocer los tres rollos,
únicos en el mundo.
Pero un ladrón robó dos de los rollos y se fugó por la ladera.
El abad, como un rayo, buscó la parte que había quedado y corrió
tras el ladrón: “¿Qué has hecho? Me has dejado con un solo
rollo. No me sirve. Nadie va a venir a leer un mensaje
incompleto. Tampoco tiene valor lo que me robaste. O me das lo
que es del templo o te llevas también este texto. Así tienes la
obra completa”.
“Padre”, le respondió el ladrón, “necesito urgentemente hacer
dinero con estos escritos”. El abad le dijo: “Toma el tercer
rollo. Véndelo bien”, y lo dejó ir. Los monjes no comprendieron
la actitud del abad. Pero guardaron silencio, y dieron por
terminado el episodio.
A la semana, el ladrón regresó. Pidió hablar con el Padre
Superior: “Aquí están los tres rollos: no son míos; los
devuelvo. Te pido en cambio que me permitas ingresar como monje.
Cuando me alcanzaste, todo lo esperaba menos que tuvieras tanta
generosidad como para darme el tercer rollo, y la confianza en
mí como para creer en el valor de mi necesidad, perdonándome con
sinceridad. Mi vida se ha transformado”.
El abad recuperó los tres manuscritos para beneficio del
monasterio. Y además, consiguió un monje trabajador y de una
honestidad a toda prueba.
El agresor espera agresión, no una respuesta creativa,
inesperada, insólita. No sospecha la conmoción del poder
incalculable de poner la otra mejilla, como lo hizo Tito
Brandsma.
Tito Brandsma (1881-1942) fue uno de los hombres más cultos e
importantes de Holanda. Había obtenido en Roma el doctorado en
filosofía, donde también se especializó en sociología,
espiritualidad y periodismo, una vez ordenado sacerdote en 1905.
En 1933, cuando Adolfo Hitler obtuvo el poder en Alemania, Tito
Brandsma, nombrado entonces asistente de la Unión de Periodistas
Católicos, alzó la voz para denunciar la persecución contra los
hebreos de las escuelas católicas y el atropello total de la
libertad religiosa por parte del nazismo. Tito fue hecho
prisionero por la temible Gestapo el 19 de enero de 1942, y fue
encerrado en la tristemente célebre prisión de Oranjehotel,
donde se encarcelaba a los combatientes de la resistencia. Allí
pasó siete semanas. El 12 de marzo le condujeron al campo de
concentración de Amersfoort, destinado a trabajar en los
aserraderos.
Tito apremiaba a los demás prisioneros a sobreponerse al odio y
a rezar por sus verdugos. Víctima de la furia del odio, supo
amar a todos.
El Domingo de Pascua comenzaron las ejecuciones de 76 miembros
del movimiento clandestino de Holanda. Durante más de una hora,
Tito y sus compañeros tuvieron que contemplar el fusilamiento de
sus compañeros. Tito rezaba por ellos y se lo hacía comprender
por señas.
El 16 de mayo de 1942, Tito fue transportado a Dachau. Allí
llegó a conocer toda la brutalidad del régimen nazi, y fue
azotado una y otra vez. Un sacerdote que le ayudaba con
frecuencia, recuerda: “En medio de aquellas miserias, nos
llenaba el corazón de alegría”. Otro preso comentaba: “Animaba
incansablemente a los compañeros de prisión: ‘No hay que caer en
el odio. Estamos en un túnel oscuro, pero hay que continuar
caminando, al final la luz eterna nos rodeará’”.
Se cuenta que su cuerpo, ya moribundo, fue utilizado para
experimentos bioquímicos. Se le oía decir: “Señor, que no se
haga mi voluntad, sino la tuya”. Después perdió el conocimiento.
Eran las 2 de la tarde del 26 de julio de 1942. Una enfermera le
aplicó una inyección de ácido fénico que acabó con su vida. Más
tarde, ella declaró que siempre recordaría la mirada de este
sacerdote y lo que esto significaba: “Tenía compasión de mí”.
No responder al odio con el odio, sino con el amor, fue la
divisa de Tito Brandsma. Quizás sea ésta una de las mayores
pruebas de las fuerzas morales de este hombre de Dios.
Sacerdote carmelita descalzo
eugona46@hotmail.com
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