Ante el terremoto en el sur de Perú
Los sacerdotes de Lima expresan su solidaridad
con los damnificados.
Oficina de Comunicaciones y Prensa
Arzobispado de Lima
Varios grupos de entre diez a doce sacerdotes de la
Arquidiócesis de Lima han realizado más de 30 viajes a las zonas
afectadas por el terremoto en el Sur Chico del país, con el
propósito de ofrecer asistencia espiritual a cientos de
damnificados del terremoto del último 15 de agosto.
Recientemente viajó a las zonas afectadas por el desastre un
cuarto grupo de diez sacerdotes, quienes han identificado las
zonas, anexos y distritos de las ciudades de Pisco, Ica y
Chincha donde es más necesaria la asistencia espiritual, y en
las cuales también se ha ido en ayuda del clero local para
apoyarlo en estos difíciles momentos.
Un grupo de sacerdotes y seminaristas de la Congregación Pro
Eclessia Santa ejerce su trabajo pastoral en el albergue del
Sagrado Corazón de Jesús, en Pisco, que acoge a más de 1,500
personas, quienes no sólo participan activamente en la misa
oficiada en el campamento, ubicado detrás del colegio San
Martín, sino que reciben atención material a través de más de
mil raciones diarias de almuerzos que se reparten en este
albergue con el apoyo de empresas privadas.
Otro grupo de sacerdotes diocesanos ofrece atención sacerdotal
en el albergue del Club Atlético de Pisco (CAP), que acoge a más
de 2,500 personas; otro grupo de sacerdotes atiende en el Parque
Zonal de Pisco, que reúne a más de 1,660 damnificados; y también
en el Estadio Municipal Campeones del 69, ubicado en el distrito
de San Andrés, de Pisco, que acoge a más de 2,700 personas.
Desde este último albergue, los sacerdotes van en ayuda de los
sectores Gonzáles Prada y Nueva Alameda, de Pisco.
Gracias al apoyo de los propios pobladores, se ha establecido de
manera sencilla un oratorio en los albergues Club Atlético de
Pisco (CAP) y del Estadio Municipal.
En la zona de Grocio Prado (Chincha) hay un grupo de sacerdotes
diocesanos de la Parroquia Espíritu Santo
y religiosas de diferentes comunidades de Manchay, que ofrecen
atención espiritual a los pobladores. Mientras que otro grupo de
sacerdotes ejerce su ministerio pastoral en el distrito de
Santiago (Ica), que también ha sufrido enormemente las
consecuencias devastadoras del terremoto.
En su más reciente visita varios sacerdotes con la debida
autorización de algunos párrocos de Piscohan iniciado la
preparación de un grupo de niños y jóvenes para recibir los
sacramentos del bautismo y la primera comunión.
Durante su estancia con los damnificados del terremoto del Sur
Chico, los sacerdotes no sólo dirigen el rezo del rosario,
visitan a las familias damnificadas por el terremoto y
administran sacramentos como la eucaristía, la confesión y la
unción de los enfermos, sino que también han obsequiado más de
10,500 rosarios, 50,000 detentes y estampas de Nuestra Señora de
la Evangelización, el Señor de los Milagros y el Señor de Luren,
a quien los pobladores de estas zonas tienen gran devoción.
Cabe indicar, que a consecuencia del terremoto, la iglesia de
Ica, donde se encuentra la imagen del Señor de Luren, sufrió
daños considerables; aunque la venerada imagen del Señor de
Luren permaneció intacta, hecho que los pobladores de Ica
consideraron un milagro.
Algunos de los sacerdotes que han acudido a las zonas del
desastre han ido con grupos pequeños de jóvenes voluntarios. Los
presbíteros se turnan con estancias en las zonas afectadas por
el desastre desde el lunes a viernes, o durante el fin de
semana, para no desatender su trabajo en las parroquias de Lima.
Está previsto que el trabajo de apoyo sacerdotal continúe en los
meses que siguen, hasta que la situación en las zonas devastadas
por el terremoto tienda a volver a la normalidad.
Por su parte, los jóvenes voluntarios que acompañan a los
sacerdotes se encargan de dar catequesis a los niños, acompañar
el rezo del rosario junto con los pobladores, entregar los
detentes y estampas, así como los alimentos preparados, víveres
y ropa a los damnificados. También organizan para los niños
algunas actividades de recreación como juegos y partidos de
fulbito.
Por otro lado, religiosas de diferentes comunidades de Lima
también se han sumado a este esfuerzo de la arquidiócesis de la
capital peruana para ofrecer asistencia espiritual y atender a
los enfermos en las zonas del desastre.
Entre las zonas afectadas por el terremoto que reciben atención
sacerdotal, además de los albergues de la ciudad de Pisco antes
mencionados, están el distrito de Santiago (Ica), y las
localidades de Sunampe, Tambo de Mora, El Carmen, Chincha,
Grocio Prado, Villa Julia, Betania, Aquije, Tallamama, Tate y El
Carmen.
Los sacerdotes que han acudido desde Lima, en su mayoría
pertenecen al clero diocesano, y también hay presbíteros de
instituciones como Sodalitium Cristianae Vitae y la Congregación
Pro Eclessia Santa.
Todo el trabajo pastoral desplegado responde al constante
llamado del Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani,
quien en su homilía del domingo 2 de septiembre expresó:
“Hermanos, que cada día haya alguien en mi vida a quien le pueda
dar la mano… y de esa manera esa humildad, esa solidaridad, nos
llenará de la felicidad que todo el mundo desea”.
Para más información sobre la ayuda que está brindando el
Arzobispado de Lima al sur de Perú, visite el sitio:
http://www.arzobispadodelima.org/ayudaalsur
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