SU SANTIDAD EL PAPA
 VOZ DEL ARZOBISPO
 ARQUIDIÓCESIS
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACIÓN
 AMÉRICA LATINA
 EN LA FLORIDA
 CUBA Y LA DIÁSPORA
 INMIGRACIÓN
 REFLEXIONES Y
 ESPIRITUALIDAD
 ENSEÑAZAS DE
 LA IGLESIA
 REFLEXIONES
 BÍBLICAS
 LETRAS / CINE / ARTE
 CONSEJOS DE AMIGO
 QUIENES SOMOS
 ENLACES
 ARCHIVO
 BÚSQUEDA
 PORTADA
 

EN COMUNIÓN

 

Ante el terremoto en el sur de Perú

Los sacerdotes de Lima expresan su solidaridad
con los damnificados.

Oficina de Comunicaciones y Prensa
Arzobispado de Lima

 

Varios grupos de entre diez a doce sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima han realizado más de 30 viajes a las zonas afectadas por el terremoto en el Sur Chico del país, con el propósito de ofrecer asistencia espiritual a cientos de damnificados del terremoto del último 15 de agosto.

Recientemente viajó a las zonas afectadas por el desastre un cuarto grupo de diez sacerdotes, quienes han identificado las zonas, anexos y distritos de las ciudades de Pisco, Ica y Chincha donde es más necesaria la asistencia espiritual, y en las cuales también se ha ido en ayuda del clero local para apoyarlo en estos difíciles momentos.

Un grupo de sacerdotes y seminaristas de la Congregación Pro Eclessia Santa ejerce su trabajo pastoral en el albergue del Sagrado Corazón de Jesús, en Pisco, que acoge a más de 1,500 personas, quienes no sólo participan activamente en la misa oficiada en el campamento, ubicado detrás del colegio San Martín, sino que reciben atención material a través de más de mil raciones diarias de almuerzos que se reparten en este albergue con el apoyo de empresas privadas.

Otro grupo de sacerdotes diocesanos ofrece atención sacerdotal en el albergue del Club Atlético de Pisco (CAP), que acoge a más de 2,500 personas; otro grupo de sacerdotes atiende en el Parque Zonal de Pisco, que reúne a más de 1,660 damnificados; y también en el Estadio Municipal Campeones del 69, ubicado en el distrito de San Andrés, de Pisco, que acoge a más de 2,700 personas. Desde este último albergue, los sacerdotes van en ayuda de los sectores Gonzáles Prada y Nueva Alameda, de Pisco.

Gracias al apoyo de los propios pobladores, se ha establecido de manera sencilla un oratorio en los albergues Club Atlético de Pisco (CAP) y del Estadio Municipal.

En la zona de Grocio Prado (Chincha) hay un grupo de sacerdotes diocesanos de la Parroquia Espíritu Santo y religiosas de diferentes comunidades de Manchay, que ofrecen atención espiritual a los pobladores. Mientras que otro grupo de sacerdotes ejerce su ministerio pastoral en el distrito de Santiago (Ica), que también ha sufrido enormemente las consecuencias devastadoras del terremoto.

En su más reciente visita varios sacerdotes con la debida autorización de algunos párrocos de Piscohan iniciado la preparación de un grupo de niños y jóvenes para recibir los sacramentos del bautismo y la primera comunión.

Durante su estancia con los damnificados del terremoto del Sur Chico, los sacerdotes no sólo dirigen el rezo del rosario, visitan a las familias damnificadas por el terremoto y administran sacramentos como la eucaristía, la confesión y la unción de los enfermos, sino que también han obsequiado más de 10,500 rosarios, 50,000 detentes y estampas de Nuestra Señora de la Evangelización, el Señor de los Milagros y el Señor de Luren, a quien los pobladores de estas zonas tienen gran devoción.

Cabe indicar, que a consecuencia del terremoto, la iglesia de Ica, donde se encuentra la imagen del Señor de Luren, sufrió daños considerables; aunque la venerada imagen del Señor de Luren permaneció intacta, hecho que los pobladores de Ica consideraron un milagro.

Algunos de los sacerdotes que han acudido a las zonas del desastre han ido con grupos pequeños de jóvenes voluntarios. Los presbíteros se turnan con estancias en las zonas afectadas por el desastre desde el lunes a viernes, o durante el fin de semana, para no desatender su trabajo en las parroquias de Lima.

Está previsto que el trabajo de apoyo sacerdotal continúe en los meses que siguen, hasta que la situación en las zonas devastadas por el terremoto tienda a volver a la normalidad.

Por su parte, los jóvenes voluntarios que acompañan a los sacerdotes se encargan de dar catequesis a los niños, acompañar el rezo del rosario junto con los pobladores, entregar los detentes y estampas, así como los alimentos preparados, víveres y ropa a los damnificados. También organizan para los niños algunas actividades de recreación como juegos y partidos de fulbito.

Por otro lado, religiosas de diferentes comunidades de Lima también se han sumado a este esfuerzo de la arquidiócesis de la capital peruana para ofrecer asistencia espiritual y atender a los enfermos en las zonas del desastre.

Entre las zonas afectadas por el terremoto que reciben atención sacerdotal, además de los albergues de la ciudad de Pisco antes mencionados, están el distrito de Santiago (Ica), y las localidades de Sunampe, Tambo de Mora, El Carmen, Chincha, Grocio Prado, Villa Julia, Betania, Aquije, Tallamama, Tate y El Carmen.

Los sacerdotes que han acudido desde Lima, en su mayoría pertenecen al clero diocesano, y también hay presbíteros de instituciones como Sodalitium Cristianae Vitae y la Congregación Pro Eclessia Santa.

Todo el trabajo pastoral desplegado responde al constante llamado del Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani, quien en su homilía del domingo 2 de septiembre expresó: “Hermanos, que cada día haya alguien en mi vida a quien le pueda dar la mano… y de esa manera esa humildad, esa solidaridad, nos llenará de la felicidad que todo el mundo desea”.

Para más información sobre la ayuda que está brindando el Arzobispado de Lima al sur de Perú, visite el sitio: http://www.arzobispadodelima.org/ayudaalsur