¿Milagro en St. Brendan?

La Iglesia dice que lo sucedido en la parroquia de St. Brendan
fue extraordinario,
pero las imágenes vistas en el altar
no fueron el verdadero milagro

 

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

 

La jerarquía eclesiástica dice que hay una explicación lógica.

Los feligreses dicen que fueron testigos de algo extraordinario.

Pero una cosa es cierta: durante cinco días, a finales de septiembre, más de 25,000 personas visitaron la capilla de la adoración en la parroquia St. Brendan, atraídas por una imagen aparecida en el mantel del altar.

De acuerdo con la declaración de la Arquidiócesis, la imagen era una sombra creada por la vela del santuario, una sombra que desapareció cuando la vela fue movida de lugar.

Quienes la vieron, dicen que fueron testigos de una aparición: Jesús, María y José traían un mensaje de esperanza y sanación a las familias del Sur de la Florida.

En algo todos están de acuerdo: el hecho de que tantas personas fueran a orar ante el Santísimo Sacramento, fue por sí mismo un milagro.

“Fue la experiencia más hermosa que hemos tenido en St. Brendan en muchos años”, expresó Smitty Dawson, el feligrés que se dio cuenta de la impresionante sombra en el mantel del altar, el 19 de septiembre, cuando oraba ante el Santísimo Sacramento.

En St. Brendan se practica la adoración perpetua al Santísimo Sacramento desde junio de 2003, tres meses antes de que el P. Fernando Hería se convirtiera en su párroco. Dawson, miembro del grupo de Emaús y de San Vicente de Paúl en la parroquia, es uno de los adoradores frecuentes, y ora en la capilla cada miércoles, desde las 11:00 p.m. hasta la medianoche.

“Miré la hostia y luego miré el mantel, y noté una imagen allí”, explicó. Preguntó a la persona que le acompañaba si también la veía. Luego preguntó a una tercera. Dawson y los demás dicen que también vieron una sombra inconfundible en el mismo Santísimo Sacramento.

“De inmediato, todo el mundo la podía ver”, relató Dawson. “Estaba convencido al ciento por ciento en mi corazón de que veíamos algo”.

 

Visión

Dawson describe lo que vio en el mantel del altar como “una visión de la silueta de la Sagrada Familia”, y enfatizó que, en lo que a las apariciones se refiere, esto es algo muy extraño. “No creo que [la Sagrada Familia] se haya manifestado al mundo en 2,000 años”.

La escuela de St. Brendan fue establecida por las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret en la década de 1960. El convento donde residían ahora es conocido como Nazareth House (Casa Nazaret). “Esto no es una coincidencia. Esto es una Diosincidencia”, declaró Dawson.

De inmediato fue a notificarlo al P. Hería, quien había asistido a una conferencia durante todo el día y se despedía de un compañero sacerdote.

“Yo me encontraba listo para ir a dormir; había tenido un largo día y me esperaba otro igual”, recordó el sacerdote. El P. Hería decidió que lo que estuviera sucediendo podía esperar hasta su regreso de la conferencia, al día siguiente.

“Cuando llegué a la parroquia el jueves (20 de septiembre), a eso de las 8:30 p.m.… vi la cantidad de personas y las cámaras de televisión en el exterior de St. Brendan”, recordó.

 

El procedimiento

Durante una pausa mientras atendía a los medios de comunicación, el sacerdote se comunicó con el canciller de la Arquidiócesis, Mons. Michael Souckar, así como con otro sacerdote y amigo suyo, el P. Juan Sosa, quien dirige el Comité de Religiosidad Popular de la Arquidiócesis. El P. Sosa es autor del libro Sectas, cultos y sincretismos (1999).

En estas situaciones, lo único que se requiere del párroco es notificar al obispo o a su delegado –en este caso, Mons. Souckar–, explicó el P. Sosa. Ni Mons. Souckar ni el P. Hería, ambos abogados en derecho canónico, podían recordar una ley canónica o un procedimiento específico para tratar con supuestas visiones o apariciones.

“En una diócesis, la última palabra la tiene el obispo. Si lo considera necesario, refiere la situación al Vaticano, luego de muchas investigaciones al nivel diocesano”, explicó el P. Sosa, y añadió que “cualquier fenómeno debe ser visto al menos desde catorce ángulos antes de ser considerado sobrenatural, porque puede tener explicaciones naturales”.

Mons. Souckar indicó que la Iglesia define un milagro como un acontecimiento donde “las leyes de la naturaleza son suspendidas”, y lo que sucede va “más allá de cualquier explicación”.

“La Iglesia siempre es muy cautelosa con el uso de la palabra milagro”, añadió, al señalar que la vida está llena de acontecimientos “trascendentes, extraordinarios, espiritualmente edificantes” –como el nacimiento de un niño– que pueden parecer milagrosos a quienes los experimentan, pero no necesariamente “van más allá de la explicación”.

 

Sombras

El P. Hería dijo que siempre sospechó que lo que la gente veía en el mantel del altar, era causado por la vela del santuario y la posición de su base con relación al altar donde descansa la Custodia. Pero, antes de poner a prueba su teoría, decidió esperar hasta que llegara el momento de cambiar la vela del santuario.

“A las 6:30 p.m. del lunes, 24 de septiembre, me di cuenta de que la vela no duraría pasada la medianoche, y llamé a algunos miembros de la iglesia para que fueran mis testigos cuando llegara el momento de cambiarla”, dijo el P. Hería.

Sus testigos incluían al obispo cubano Carlos Baladrón, quien se encontraba en St. Brendan; el P. Sosa y un amigo de ambos, Mons. Ramón Suárez Polcari, canciller de la Arquidiócesis de La Habana; el diácono Eduardo Blanco, que da clases de teología en la escuela superior de St. Brendan; Antonio Cejas, director laico de la escuela elemental de St. Brendan, y Humberto Lugo, sacristán de la iglesia, quien una vez sirviera como maestro de ceremonias de dos obispos cubanos.

“No quise cambiarla en la presencia del público”, dijo el P. Hería. “Le dije a la gente que se encontraba esperando en la capilla, que cambiaría la vela y la Custodia, y que esto no tomaría más de 10 minutos. El cambio tuvo lugar a eso de las 9:15 p.m. A las 9:23 p.m. ya había terminado. Cuando salí de la capilla de la adoración, no hice declaración alguna”.

Las sombras o imágenes habían desaparecido.

Guillermo Ramos, otro feligrés que se encontraba allí en aquel momento y había pasado casi cuatro días ayudando a controlar a la muchedumbre, recuerda: “Quedé devastado, angustiado”.

“No debieron haberla tocado; debió permanecer exactamente como estaba”, manifestó Ramos, haciéndose eco de los sentimientos de otras personas que vieron las imágenes. “Es algo sagrado y debió permanecer de la manera en que estaba”.

 

Rumores

Más adelante, se rumoraba en la parroquia y en la Internet que el mantel había sido remplazado, y que tanto el mantel como la vela habían sido enviados al Vaticano para su inspección. Nada de eso es cierto, aclaró el P. Hería.

“El mantel del altar permanece allí. No ha sido cambiado, quitado, alterado, enviado a Roma ni nada por el estilo”, expresó. “Todo el tiempo fue un reflejo de la luz. Si movía la base de la vela hacia delante, las sombras volvían a aparecer. Si la movía hacia atrás, las sombras desaparecían. Eso no es un milagro”, continuó. “Es una explicación humana para un acontecimiento natural, no sobrenatural”.

Pero Dawson y otros se encuentran molestos, porque la Iglesia decidió asumir el papel de “Tomás el incrédulo”, cuando tantas personas asistían a ver las imágenes y muchas se conmovían con la experiencia.

“No hay una persona que piense que esto no fue divino, que no fue real”, expresó Dawson. “Estuvimos allí. Lo vimos. Permanecerá en nuestros corazones por el resto de nuestras vidas, y nunca desaparecerá”.

Dawson está convencido de que “la Arquidiócesis ha interferido con un acontecimiento sobrenatural”, y de que se perdió una oportunidad para evangelizar.

“La vela debía ser remplazada; eso lo entendemos. Si la hubiesen remplazado y colocado en el mismo lugar, ahora esto se encontraría en debate. Pero la vela fue remplazada y movida. Esa fue la diferencia”, manifestó Dawson. “Si mañana regresan y colocan la vela donde estuvo originalmente, la imagen estará allí y la gente volverá. Por alguna razón no quisieron que esto continuara”.

“Sería una falsedad permitir que continuara”, explicó el P. Hería. “La Iglesia no puede hacer eso”.

 

¿Milagro?

“¿Sólo porque podemos explicar algo, es menos que un milagro?”, preguntó George Fiad, agente hipotecario, fotógrafo a tiempo parcial y miembro de la parroquia de St. Thomas the Apostle, en Miami

Cuando se enteró de la aparición, Fiad fue con su cámara a la capilla de St. Brendan.

“Pensé que si era real y podía ser fotografiado, ¿por qué no hacerlo?”, indicó. “No voy a llamarlo milagro, porque la jerarquía de mi Iglesia decidió no llamarlo milagro. Personalmente, creo que vi un milagro”.

Es de suponer que de la misma manera piensan muchas de las 25,000 personas que, a pesar de los torrenciales aguaceros, hicieron cola en el exterior de St. Brendan por casi cinco días. Durante casi 22 horas al día, grupos de 25 a 35 personas entraban a la capilla, y se les permitía pasar cinco minutos en oración.

“Si tienes 25,000 personas que van a una capilla y son testigos de la santa Eucaristía, y se sienten más cerca de Jesús y desean regresar a la Iglesia Católica, eso es un milagro”, expresó Fiad. “Aunque lo tocaras y lo pudieras explicar, dejarlo allí no hubiese causado daño alguno. Es obvio que hay hambre de Dios, y creo que eso dice mucho sobre nuestra responsabilidad para educar al rebaño y nuestro fracaso en hacerlo”.

En ese aspecto, los feligreses y la Iglesia están de acuerdo.

“La gente siempre tiene hambre de alguna afirmación de Dios”, dijo el P. Sosa. “Las sombras despertaron en los corazones de la gente lo que ya se encontraba en ellos: la Sagrada Familia de Nazaret, la escena de la Natividad”.

“El peligro se encuentra en concentrarse en el mantel y en la sombra, y no en la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento”, añadió el sacerdote. “Aunque el acercamiento inicial se deba a un sentimiento religioso, creer en el Santísimo Sacramento depende de algo más profundo que un sentimiento o una sensación. Es un acto de fe”.

 

Hambre espiritual

“Siento que, como sacerdotes, no estamos satisfaciendo adecuadamente la verdadero hambre espiritual que existe”, comentó el P. Hería. “Debemos estar más alertas y atender las necesidades espirituales de nuestro rebaño”.

Los feligreses y la Iglesia también están de acuerdo en que el verdadero milagro, en palabras de Fiad, “no fue la sombra, ni las imágenes, sino el hecho de que muchas personas se sintieran llamadas a llegar a la capilla y a presenciar el verdadero milagro, que es la Sagrada Eucaristía”.

El P. Hería está completamente de acuerdo.

“He declarado que el verdadero milagro que tuvo lugar en la capilla de la adoración es nuestro Señor Jesucristo, que ha estado llamando a su pueblo desde… el Monte de los Olivos en Getsemaní: Vengan y oren una hora conmigo”.

La gente habrá llegado hasta St. Brendan por varias “razones o ilusiones”, indicó el P. Hería, pero “una vez que entró a la capilla, encontró el único milagro verdadero”, nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía. Él les da la paz, fortalece su fe, les consuela en la angustia, les sana, les ama, es misericordioso, y les llena de Su alegría”.

 

Sobre las imágenes vistas
en la iglesia católica de St. Brendan

Nota de aclaración

Se ha demostrado definitivamente que las imágenes vistas en el paño del altar de la Capilla del Santísimo Sacramento de la Parroquia de St. Brendan, eran sombras causadas de manera natural por la lámpara del santuario (una vela encendida en la capilla para indicar la presencia de la Sagrada Eucaristía). Las imágenes no eran milagrosas.

El milagro genuino en la Parroquia de St. Brendan es la Sagrada Eucaristía, que es la real presencia sacramental de Jesucristo (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, especialmente los párrafos 1373-1381). Este milagro se hace presente en el altar con cada Misa Católica, y sigue presente en el tabernáculo.

No es sorprendente que sucesos naturales reflejen realidades divinas. Contemplar una hermosa sonrisa, reflexionar sobre el desinteresado amor entre esposo y esposa, o perseverar a través de los sufrimientos, son otras tantas vías mediante las que la realidad natural guía al sediento corazón humano hacia Dios Todopoderoso. Como dijo San Agustín, nuestros corazones no descansarán hasta que descansen en Dios (Cf. Confesiones I, 1).

Durante los pasados días, muchos corazones se sintieron conmovidos por las imágenes vistas en la Capilla del Santísimo Sacramento de St. Brendan. Es de esperar que los devotos, los escépticos y los curiosos permitan que esta experiencia los acerque a Nuestro Señor Jesucristo. Y que, a semejanza de nuestra Santa Madre y de todos los santos, los acontecimientos de nuestras vidas nos lleven siempre a caminar en la luz de Cristo.

 Rev. Fernando Hería
Párroco de St. Brendan

Rev. Juan J. Sosa
Presidente de la Comisión Arquidiocesana
de Religiosidad Popular

Rev. Mons. Michael A. Souckar
Canciller de la Arquidiócesis de Miami