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Encontremos nuestro camino hacia Dios
Mis queridos amigos:
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Arzobispo John C. Favalora |
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¿Sabían que tenemos más de 75 movimientos espirituales en la
Arquidiócesis?
Contamos con movimientos marianos, como la Legión de María y el
apostolado de Schoenstatt. Tenemos movimientos juveniles, como
Encuentros Juveniles y Amor en el Principio, y movimientos para
la renovación espiritual, como Cursillo y la Renovación
Carismática. En la Arquidiócesis hay grupos de oración
inspirados en la espiritualidad ignaciana, y organizaciones
fraternas como los Caballeros de Colón. Hay otros de servicio,
como el Concilio de Damas Católicas, y asociaciones
profesionales, como el Catholic Lawyers Guild (Gremio de
Abogados Católicos). Tenemos grupos para jóvenes adultos, como
TEC (To Encounter Christ –Para Encontrar a Cristo) y Castos por
Amor.
Esta multitud de movimientos representa diferentes estilos de
espiritualidad, o diferentes caminos hacia Dios. Un retiro de
Emaús podría cambiar la vida de una persona, mientras que otra
pudiera sentirse más cerca de Dios al pertenecer a las
Comunidades de Vida Cristiana, de inspiración jesuita. No existe
un movimiento o una clase de espiritualidad en particular que
motive a todos a la vez, ya que los diferentes estilos de
oración o de rendir culto, los distintos acercamientos a Dios,
atraen a diferentes personas.
Lo importante es recordar que ningún grupo es mejor que otro, y
que cada grupo es necesario, ya que el Señor toca a la gente de
distintas maneras.
En muchas ocasiones, cuando nos unimos a un grupo pensamos que
es el mejor, el que ofrece la mejor oportunidad para la
conversión, e intentamos convencer a otros para que se unan. Eso
también es parte del proceso de evangelización, pero debemos
saber cuándo retroceder y reconocer que otras personas pueden
encontrar a Dios en un camino distinto.
Cuando era párroco en Nueva Orleáns, recuerdo cómo algunos
miembros de la parroquia me exhortaban a que me uniera a sus
grupos y adoptara su espiritualidad. Lo mismo sucede entre los
feligreses. Quienes han experimentado un cambio en sus vidas
gracias a un retiro en particular, ansían tanto compartir las
buenas noticias, que ignoran que otros quizás no estén
preparados para seguir el mismo camino.
También existe el peligro de creer o de actuar como si el
pertenecer a un movimiento en particular fuera más importante
para la salvación del alma que la participación en la vida
parroquial de la Iglesia. Eso puede conducir al elitismo
relacionado a la herejía del agnosticismo, que surgió durante
los inicios de la Iglesia.
No somos los únicos en tener este problema. Hace 20 siglos, San
Pablo debió advertir a los cristianos de Corinto sobre el mismo
peligro:
“Porque, hermanos míos, estoy informado de ustedes, por los de
Cloe, que existen discordias entre vosotros. Me refiero a que
cada uno de ustedes dice: "Yo soy de Pablo", "Yo de Apolo", "Yo
de Cefas", "Yo de Cristo". ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso fue
Pablo crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados en el
nombre de Pablo?” (I Corintios 1: 11-13)
Fuimos bautizados en el nombre de Cristo, y Cristo no está
dividido. De la misma manera en que Él encontró a los discípulos
a través de los distintos caminos de Galilea, Él llega a
nosotros por medio de los diferentes movimientos espirituales y
apostólicos. Ninguno es más importante que los otros; todos nos
unimos en Cristo.
Al iniciar la época del Adviento durante nuestro Jubileo de Oro,
les exhorto a que encuentren su propio camino hacia una relación
más íntima con Dios. Si están sedientos de una vida espiritual,
éste es el momento de asistir a una reunión de la Legión de
María, de visitar un grupo carismático de oración, o de
participar en un retiro de Emaús. Si un movimiento o estilo de
oración no se ajusta a su personalidad o no alimenta su fe,
busquen otro.
No existe tal cosa como el camino “correcto” o “mejor” hacia
Dios. Cada camino nos ayuda a vivir la ley del amor, que es el
camino absoluto hacia el Padre.
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Para leer una lista de los diversos movimientos
apostólicos y espirituales de la Arquidiócesis, visite
http://www.miamiarch.org/, bajo “Offices and
Ministries”. O lea la Carta Pastoral del Arzobispo John
C. Favalora, “Recordamos, Celebramos, Creemos”,
publicada al inicio del Jubileo de Oro de la
Arquidiócesis, en la edición especial de La Voz Católica
(7 de octubre de 2007), o en
http://www.miamiarch.org/jubilee.
Si desea información sobre cuáles grupos y movimientos
espirituales permanecen activos y han sido aprobados por
la Arquidiócesis, puede llamar a la oficina del Obispo
Felipe J. Estévez: 305-762-1091. |
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