Consejos de Amigo

 P, Alberto Cutié

Hay quienes critican a la Iglesia sin conocimiento.

Querido Padre Alberto:

Tengo 12 años de casada y fui educada en la fe católica. Deseo inculcar a mis hijos mi fe, pero mi esposo lo hace a regañadientes, criticando siempre a la Iglesia, a los curas, etc.

Esto se lo está trasmitiendo a nuestros hijos, pues él tiene una gran desconfianza por todo lo que signifique recaudar dinero; piensa que eso es para pagar las demandas que hay por los escándalos ocurridos con sacerdotes. Habla de todos los millones que se han pagado y no quiere que los niños continúen en colegios católicos.

No sé cómo voy a manejar esta situación. Mis hijos piensan más como su padre que como yo.

Silvia,
la madre que pierde la batalla

Estimada Silvia:

Para criticar y “chismear” sobre la Iglesia siempre hay gente. Difícil es encontrar personas que trabajen y hagan el bien, en vez de dedicarse a comentar sobre lo que desconocen.

A mí me sorprende la ignorancia de tantas personas, cuando hablan de la Iglesia, específicamente, al tratar el tema del dinero. Resulta que los sacerdotes católicos –y te hablo de la mayoría (los diocesanos) que no tenemos votos de pobreza– somos los que menos salario recibimos entre todos los ministros del Evangelio de cualquier iglesia; pero somos los más criticados. ¿Por qué? Creo que se debe a la ignorancia de quienes viven alejados de la Iglesia y critican lo que no conocen.

Yo no soy científico. Pero soy incapaz de criticar a la NASA porque está recibiendo billones de dólares al año para sus actividades. Y digo que soy incapaz, porque no entiendo cómo funcionan, ni para qué se usan los fondos que reciben. Si supiera un poco más sobre esto, quizás tuviera una opinión informada; pero como no sé, trato de no opinar. Me imagino que los estudios que hacen y el dinero que consumen servirán para el bien de la humanidad en el futuro.

Lo mismo pasa a diario con la Iglesia. Hay quienes hablan boberías de las riquezas del Vaticano, de que el Papa vive en un “palacio” y que los curas pedimos dinero. Pero son muy pocos los que se informan sobre la verdad y les interesa entender nuestra realidad, antes de hablar. Para el que no tiene fe la Iglesia es, simplemente, una institución más.

Cada sacerdote –al igual que los laicos que trabajan en las entidades de la Iglesia– tiene una cobertura establecida por las compañías de seguro que aseguran nuestras instituciones. Muchos de los millones que salen en las noticias, vienen del seguro que corresponde a cada persona. No cabe duda de que algunos costos no son incluidos en los seguros. Pero pensar que lo que yo pongo en la colecta el domingo es para pagar demandas es pura ignorancia. Recuerda que menos de 1 por ciento de los sacerdotes en los últimos 50 años, han sido acusados –y muchas acusaciones no tienen fundamentos sólidos.

Un abrazo,

Padre Alberto

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