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Fred Claus:
Una peliculilla más

¿Quién hubiera dicho que la película navideña de este año nos
traería la familia de Santa Claus? Especialmente, el hermano
Fred, la oveja negra de la familia.
Durante los últimos años, Hollywood nos acostumbró a
superproducciones de alto contenido religioso, como La Pasión
del Cristo y La Historia de la Natividad. Este año no
hay grandes aspiraciones, y los productores se conforman con
ofrecernos una peliculilla más, como las tantas realizadas a
través de los años.
Fred Claus
se parece bastante a Elf con Will Ferrell; sin embargo,
no le llega ni a los talones. Le faltan la inocencia y candidez
del personaje principal, que robó el corazón del público, y
principalmente el carisma de Ferrell. Si bien Vince Vaughn es un
buen actor, con un registro cómico mas bien cínico (recuerden
The Wedding Crashers), en esta película su personaje no
logra cuajar. Su actuación no le permite ganarse la aprobación
del público, ni tampoco su apariencia. Se le ve cansado, pesado
y con resaca. Ni siquiera el discurso en el que dice que todos
los niños, buenos o malos, merecen un regalo, nos convence. Sin
embargo, por momentos ofrece momentos cómicos, y al final
aprende una lección.
La gran falla de esta cinta es que no logra ser ni enteramente
comercial, como Elf, ni decididamente cínica, como Bad
Santa. Añádase a esto que las carcajadas son arrancadas no
por Fred, sino por un cameo de Stephen Baldwin, en una escena de
terapia parecida a Alcohólicos Anónimos, pero dirigida más bien
a todos aquellos que tienen que lidiar con sus hermanos. Éste es
el momento más memorable de toda la cinta, e incluye a otros
hermanos como Frank Stallone y Roger Clinton. De haber tenido un
par de escenas mas de este tipo, esta producción hubiera sido
mucho más lograda.
En esta cinta se juntan nuevamente la dupla ganadora de The
Wedding Crashers, Vaughn y el director David Dobkin. Gracias
a Dios, la película no es tan cruda como se esperaría de este
dúo. Fred, inicialmente amoroso y bondadoso con su hermano
menor, Santa (Paul Giamatti), pierde la paciencia y se da por
vencido cuando sus padres le repiten hasta el cansancio: “¿Por
qué no puedes ser como tu hermano?”
Años después, mientras Santa está en el Polo Norte, Fred vive en
Nueva York; todo en su vida está “patas arriba”, menos su novia
Wanda (Rachel Weisz, una actriz ganadora del Oscar,
desperdiciada en este pequeño papel).
Al verse necesitado de dinero, Fred acude a su hermano menor,
quien le ofrece ayuda a cambio de un trabajo: decidir qué niño
es bueno o malo. Obviamente, Fred lo complica todo y premia y
castiga a quien quiere. A partir de entonces, la película
recurre a los conocidos clichés hollywoodenses para producir
carcajadas; sin embargo, también encontramos algunos momentos
conmovedores, como cuando todos se juntan para ver las caras
iluminadas de los niños cuando reciben sus regalos.
Lo desalentador es que esta cinta navideña no tiene nada que ver
con el nacimiento de Jesús. En ningún momento se le nombra,
excepto, tal vez, durante la canción Noche de Paz,
mientras los niños abren desesperadamente sus innumerables
regalos. El mensaje de la película es evidente: “lo mas
importante son los regalos y el consumismo; Jesús no forma parte
de la Navidad, y todo niño, bueno o malo, merece un regalo”.
Incluso un niño con problemas, a quien Fred le ha tomado
simpatía, cuando lo que ese niño necesita, claramente, es amor,
comprensión y disciplina.
La película es un desperdicio, si tenemos en cuenta el reparto
estelar con el que cuenta, incluyendo a Kevin Spacey, Kathy
Bates y Miranda Richardson, entre otros.
Reportera y crítica independiente.
solnarvaez@yahoo.com

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