Dos huracanes y una bendición
caen sobre una iglesia de Miami

Yédica Leal
La Voz Católica

  La nueva pared de mármol acentúa el altar, punto focal de la iglesia.
Las remodelaciones han creado un ambiente espiritual en St. Kieran que invita a la oración y la reflexión. 
Yédica Leal

Cuando los huracanes Wilma y Katrina dañaron gran parte de la estructura de St. Kieran, su párroco, el P. Marcos A. Somarriba, lo tomó como una gran bendición. “Yo les agradezco las remodelaciones a santa Katrina y santa Wilma”, dice bromeando el P. Somarriba, refiriéndose a los fondos otorgados por las compañías de seguros en compensación por los daños causados a St. Kieran en 2005. La iglesia, localizada en los terrenos adyacentes al hospital Mercy, y que tiene como vecinos la Ermita de la Caridad y la escuela superior Immaculata-La Salle, ha sido objeto de una renovación total. “La iglesia estaba pidiendo atención”, explica el P. Somarriba, agregando: “Hace por lo menos veinte años que no se retocaba”.

La comunidad de St. Kieran nació en 1967, cuando sus feligreses comenzaron a reunirse en la capilla de la academia Assumption, en Brickell. La iglesia actual fue construida en 1979 y, diez años después, la parroquia celebró su aniversario quemando los papeles de una hipoteca ya liquidada. En 2005 St. Kieran pasó a manos del P. Somarriba, después de haber estado administrada por sacerdotes salesianos desde 1984. “Estamos localizados en medio de un mar de riquezas, pero somos una comunidad muy humilde”, explica el P. Somarriba.

Durante los huracanes, la iglesia sufrió inundaciones que dañaron la alfombra y los bancos. El sistema de aire acondicionado estaba defectuoso y el techo tenía goteras. “Los bancos estaban podridos y las luces se apagaban durante la Misa”, explica el P. Somarriba, quien, ayudado por su hermano y un grupo de sacerdotes, quitó la alfombra. “Ya no se podía esperar más”, agrega. “El P. Somarriba se puso las pilas e hizo algo que se debía haber hecho hace mucho tiempo”, explica Edwin Ardila, feligrés de St. Kieran desde 1990 y actual ministro eclesial laico. “Si no se arreglaba, pronto estaríamos en peligro de perderlo todo”, agrega.

Renacer

Las remodelaciones le han dado un nuevo renacer a esta comunidad, tanto en lo material como en lo espiritual. La capilla de adoración al Santísimo permanecerá abierta diariamente de 7:00 a.m. a 7:00 p.m., y un nuevo altar dedicado a San Judas Tadeo fue develado el pasado 28 de octubre. “Para mí ha sido una bendición porque, al arreglarse la casa de Dios, es una invitación para arreglar la casa espiritual”, dice el P. Somarriba. Una pequeña tienda dedicada a San Antonio fue inaugurada y, a medida que la comunidad siga creciendo, nuevos apostolados se irán formando.

“Es mi deseo ir reparando corazones rotos, cansados, agobiados y tristes”, agrega el P. Somarriba.

St. Kieran es la casa espiritual de sus 700 familias inscritas, de los estudiantes de catecumenado de la Ermita de la Caridad, de las personas que visitan el hospital Mercy y de los alumnos de Immaculata-La Salle. “Le hemos dado un toque de belleza y espiritualidad a la casa del Señor”, señala el P. Somarriba, agregando: “Hemos transformado la iglesia para el beneficio espiritual de los feligreses, y así motivarlos a que vivan sus vidas según la imagen y semejanza de Cristo”.

Planes futuros

En el mes de diciembre, cada familia recibirá una circular parroquial donde el P. Somarriba les pedirá su ayuda para cubrir parte de los gastos de la remodelación, ya que el seguro solo cubrió el 70 por ciento del presupuesto. “Les pido a todos los feligreses que en esta Navidad se comprometan con su parroquia, para que juntos podamos salir de esta responsabilidad financiera”, señala el P. Somarriba.

 

Detalles de la renovación

  • Los bancos fueron restaurados y tapizados (donación).

  • La alfombra fue reemplazada con pisos de porcelana. La senda principal está enmarcada con una cenefa de mármol rojo (donación).

  • Losas de mármol (donadas por un feligrés) enmarcan la pared posterior del altar. Una imagen de Cristo crucificado (pieza original de la iglesia) fue restaurada y colgada en la pared posterior del altar, que fue acentuada por un marco de madera.

  • El techo de la rectoría fue reemplazado y el de la iglesia fue reparado. Ventanas contra huracanes fueron instaladas en la rectoría y un sistema de aire acondicionado central para la iglesia y unidades individuales para la rectoría.

  • La capilla de adoración al Santísimo fue completamente remodelada. Un icono con el rostro del Cristo del paño de la Verónica adornará la puerta de la verja que protege la reserva eucarística, y ésta será protegida por una urna transparente que permitirá la visibilidad del cuerpo eucarístico de Cristo.

  • Los interiores y exteriores de la iglesia y la rectoría fueron pintados.

  • Agradecimientos especiales a la familia DeSimone, Ricardo Villar, Camilo Padreda, y Bob Brown.