Enseñanzas para el Año Jubilar 2007-2008

Noviembre 25, 2007: Cristo, Rey del Universo

Enseñanza: INRI
En la parte superior de los crucifijos que se colocan en las iglesias católicas o en los hogares católicos, se puede encuentra la inscripción INRI. Las letras comúnmente aparecen en un letrero adjunto al cuadrante superior de la cruz, encima de la cabeza de Cristo crucificado. No todos los crucifijos llevan este letrero, pero muchos sí.

Las letras abrevian la inscripción en Latín Iesus Nazarenus Rex Iudeorum, o “Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos”. En el Evangelio según San Juan (19:19-22), Poncio Pilato ordenó la inscripción para dar el nombre y pueblo de origen de la víctima y para publicar la causa de la ejecución. Los soldados escribieron las palabras en hebreo, latín y griego, que son los idiomas del Antiguo Testamento, del gobierno romano y del Nuevo Testamento. En el arte cristiano, las palabras son algunas veces deletreadas, pero muy comúnmente el texto en latín aparece como un simple acrónimo.

Los sumos sacerdotes de los judíos objetaron, diciendo que Pilato debió haber escrito, “Este hombre ha dicho: Yo soy el Rey de los Judíos”. Pilato rehusó cambiar el texto. Su respuesta se volvió una frase imperativa de autoridad en latín: Quod scripsi scripsi. “Lo que está escrito, escrito está.” Entonces Pilato pronunció las palabras previstas para la condenación, ahora convertidas en afirmación. Pilato no reconocería el reinado de Jesús en el juicio, pero lo proclamó públicamente –aunque de manera sarcástica– en la cruz.

La inscripción aparece también en los demás Evangelios (Mc. 15:26, Mt. 27:37, y Lc. 23:38), siempre con pequeñas diferencias de palabras. Estas son las únicas palabras que se conoce fueron escritas sobre Jesús durante su vida. Para los creyentes, ellas afirman la humanidad y la divinidad real de Jesús.

En Roma, la Iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén tiene la reliquia del letrero original.

  

Diciembre 2, 2007: 1er. domingo de Adviento

 

Enseñanza: El calendario litúrgico

El calendario litúrgico es hacer que el tiempo, una parte esencial de la creación, sea sagrado. Esta estructura muy desarrollada no existía en la Iglesia de los inicios. El domingo, el día de la celebración de la Eucaristía, contenía los elementos esenciales de todo el año: la Pasión, Muerte y Resurrección; por lo tanto, el “festival pascual” se renovaba cada domingo. En el aniversario anual, sin embargo, el día sería celebrado con gran solemnidad, y eventualmente la Pascua llegó a ser el punto central del año litúrgico. La fiesta de la Pascua estaba claramente vinculada a la de Pentecostés, el festival que celebra el Descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles, cincuenta días después de la Pascua.

Actualmente, algunos días de fiesta son fijos mientras que otros se basan en los cambios de estación y fases de la luna. Por ejemplo, la fecha para la Pascua está vinculada al equinoccio de la primavera. Cada año, la fecha cambia: el domingo de Pascua siempre ocurre el domingo después de la luna llena siguiente al equinoccio. La Navidad, no obstante, es fija el 25 de diciembre. Esto significa que el calendario litúrgico fluctúa de año a año.

Asimismo, la Iglesia sigue dos ciclos distintos: el ciclo temporal y el ciclo santoral. El ciclo temporal es una serie de eventos solemnes que celebran el misterio de Cristo –Adviento, Navidad, Cuaresma, Semana Santa, Pascua– dividido en dos ciclos (el ciclo de la Navidad y el ciclo de la Pascua), además de lo que la Iglesia denomina el tiempo ordinario, o lo restante del año. El ciclo santoral incluye todos los días de fiesta de los santos y varios de los días de fiesta marianos.

 

Diciembre 8, 2007: La Inmaculada Concepción

 

Enseñanza: La Inmaculada Concepción

La Inmaculada Concepción es un título de María, la Madre de Jesús. Esta expresión significa que María fue concebida sin pecado. La convicción de que Jesús nació de una virgen es otra verdad, aunque algunos católicos confusamente piensan que la Inmaculada Concepción se refiere a Jesús.

Contribuye a dicha confusión el hecho de que la celebración de la Inmaculada Concepción ocurre durante el tiempo de Adviento. Mientras los fieles se preparan para celebrar el nacimiento de Jesús, conmemoramos la concepción de María. La elección de la fecha, 8 de diciembre, no necesariamente se relaciona con el Adviento; corresponde más bien a la fecha en que se celebra la fiesta del nacimiento de la Virgen, el 8 de septiembre, que coincide con la fecha en que se dedicó una iglesia a la madre de la Virgen en Jerusalén. La fiesta de la Inmaculada Concepción de María tiene lugar nueve meses antes de su nacimiento. De forma similar celebramos la Anunciación el 25 de marzo, nueve meses antes del nacimiento de Jesús.

Este dogma de fe afirma que Dios preservó a María de todo pecado desde el momento de su concepción, preparando así una morada pura para la encarnación de Su Hijo. Esta verdad no está contenida expresamente en las Escrituras, pero goza de una constante enseñanza en la Tradición de la Iglesia. Aunque la Inmaculada Concepción de María ha sido afirmada desde los primeros siglos de la cristiandad, no fue formalmente proclamada como dogma de fe hasta 1854. El 8 de diciembre es un día de obligación en toda la Iglesia. La Iglesia de los Estados Unidos ha sido puesta bajo la protección de la Virgen María bajo este titulo.

Cuando la Virgen María es representada bajo el título de la Inmaculada Concepción, se presenta con una corona de estrellas como la Mujer de Apocalipsis 12, de pie, aplastando a la serpiente, revirtiendo la tentación de Eva. María, La Inmaculada Concepción, es exaltada como reina de los cielos, que manifiesta el poder de Dios sobre el pecado.

 

 Diciembre 9, 2007: 2º domingo de Adviento

 

Enseñanza: Adviento: tiempo de espera

El año de la Iglesia comienza con el ciclo de la Navidad, que abarca los eventos que se relacionan con el nacimiento de Jesús. El ciclo de la Navidad comienza con el Adviento (que se inicia a fines de noviembre) y con el bautismo del Señor (el tercer domingo después de la Navidad), que celebra el inicio del ministerio público de Cristo.

El Adviento es un tiempo de cuatro semanas que anticipa el nacimiento de Cristo; adviento (del latín) significa literalmente “llegada”. El Adviento es un tiempo de preparación, que se inicia el domingo más próximo al 30 de noviembre, fiesta de San Andrés el Apóstol. El Adviento es un tiempo de estados mixtos: penitencia y gozo. La corona del Adviento, con sus cuatro velas, simboliza el fin de la oscuridad y el regreso a la luz con la venida del Señor.

  

Diciembre 16, 2007: 3er. domingo de Adviento

 

Enseñanza: Hábitos devocionales de la familia católica

La familia es el alma y la unidad central de cualquier parroquia católica. Ciertamente, la imagen de la familia expresa toda la estructura de la Iglesia Católica. La familia es una unidad inviolable, la que da vida y otorga gran fuerza, bienestar y apoyo en la fe, y conduce a una vida feliz y saludable. No es coincidencia que el inicio de una familia, el matrimonio, sea uno de los siete sacramentos del catolicismo.
 

Los lazos de la oración

Los lazos de la oración mantienen a una familia católica unida. La oración trae santidad a la familia, y crea un ambiente ritual donde la familia puede unirse en sus deseos comunes y en su fe. Los padres inician a sus hijos en la oración a una edad temprana, y los niños crecen con un vínculo profundo con la oración como forma de comunicación con su familia y con Dios.

Una simple oración de acción de gracias antes de cada comida es una buena manera de introducir poco a poco al Señor en la vida diaria. El alimento significa bienestar y sustento. Es importante recordar que el alimento no llega a la mesa por sí mismo. Los padres lo proveyeron y cocinaron. Y Dios creó al mundo del cual el alimento proviene. El agradecimiento a Dios es una buena manera de recordar a los hijos el valor de todo lo que implica la vida.

Asimismo, a muchos niños se les enseña a recitar una simple oración antes de ir a dormir. Este simple ritual de rezar una oración a la hora de dormir les ayuda a serenarse, forma un lazo amoroso con sus padres, y se vuelve una tradición duradera. Y lo que es más importante: la oración sienta las bases para el desarrollo de la fe en la medida en que los niños van creciendo.