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Un obispo y un rabino se encuentran por la paz
Yédica Leal
La Voz Católica
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Mons.
Felipe J. Estévez (izq.), Obispo Auxiliar de Miami, junto al
Rabino David Rosen, presidente del Comité Internacional Judío de
Asesoría Interreligiosa, al finalizar su reciente encuentro en
la Arquidiócesis de Miami.
Foto: Yédica Leal |
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Mons. Felipe J. Estévez, Obispo Auxiliar de Miami, recibió una
visita muy peculiar el pasado mes de octubre. Su invitado era un
hombre judío, procedente de Jerusalén y promotor de la paz.
El Rabino David Rosen, presidente del International Jewish
Committee for Interreligious Consultations (Comité Internacional
Judío de Asesoría Interreligiosa, IJCIC por su sigla en inglés)
y antiguo coordinador en el Vaticano de la Anti-Defamation
League (Liga Contra la Difamación, ADL por su sigla en inglés)
se reunió con Mons. Estévez con el propósito de aplicar y
fortalecer las relaciones entre católicos y judíos en el Sur de
la Florida.
“Estamos buscando la manera de servir no sólo a nuestras
comunidades, sino a la humanidad”, expresó Rosen, quien en 2005
se convirtió en el primer judío en recibir el título de
Caballero Comandante de San Gregorio el Grande, de manos de
Benedicto XVI. Rosen recibió este reconocimiento, usualmente
otorgado a personas en agradecimiento por servicios
extraordinarios a la Iglesia, por promover la reconciliación
entre católicos y judíos.
Durante la reunión, Rosen compartió con Mons. Estévez el interés
del American Jewish Committee (Comité Judío Estadounidense, AJC
por su sigla en inglés) en trabajar con la comunidad católica
hispana en los Estados Unidos para seguir promoviendo un mejor
entendimiento entre ambas religiones. “Estamos desarrollando por
primera vez un programa para sacerdotes, seminaristas y
activistas laicos donde ambas comunidades puedan compartir la
historia de nuestras raíces, nuestra dolorosa separación y el
gozo de nuestro redescubrimiento”, explicó Rosen.
“Estamos en el nivel exploratorio del programa”, expresó Mons.
Estévez. Este programa serviría de seguimiento al que tuvo lugar
este año en el centro teológico Bernardin Center for Theology
and Ministry en Chicago. “Queremos aprender el uno del otro para
así obtener el conocimiento necesario para fortalecer los
valores que compartimos”, agregó Rosen, que estableció
relaciones con la Iglesia Católica en 1973, mientras servía como
rabino superior de la mayor congregación judía en Sudáfrica.
Desde el Concilio Vaticano II, las relaciones entre católicos y
judíos se han ido desarrollando con el fin de promover la
reconciliación y la paz. “Juan Pablo II es el gran héroe de las
relaciones católico-judías”, señaló Rosen, agregando: “Nosotros
íbamos por la carretera, pero Juan Pablo II aumentó la velocidad
y estableció relaciones entre la Santa Sede y el Estado de
Israel”.
Como sucesor de Juan Pablo II, Benedicto XVI se ha mantenido
fiel al compromiso interreligioso. “El Santo Padre posee el
entendimiento de que la teología cristiana no está separada de
la teología judía”, explicó Mons. Estévez. Rosen recuerda con
gran orgullo el haber formado parte del grupo de representantes
judíos que se reunieron con Benedicto XVI, convirtiéndose así en
el primer grupo religioso no católico en tener una audiencia con
Su Santidad. “Su estilo y personalidad son diferentes a los de
Juan Pablo II, pero su compromiso es el mismo”, señaló Rosen.
Mons. Estévez y Rosen reconocen la importancia de llevar un
mensaje de esperanza al conflicto interreligioso. Por su parte,
Rosen recuerda las palabras de Benedicto XVI durante su primera
conversación a finales de los años ochenta, cuando el Estado de
Israel aún no tenía relaciones con el Vaticano. “Ustedes son
nuestras raíces vivas, en ustedes no hay nada falso. Todo lo que
tiene significado religioso para ustedes lo tiene para
nosotros”, dijo el entonces Cardenal Ratzinger.
Entre los eventos que Rosen ha dirigido, está el primer
encuentro interreligioso entre líderes cristianos, judíos y
musulmanes, que tuvo lugar este año en Alejandría, Egipto. El
objetivo de este encuentro fue la promoción de la cooperación
interreligiosa en Jerusalén. “Nuestro propósito es abrir los
puentes de comunicación, batallar contra la difamación y apoyar
las iniciativas de reconciliación entre Israel y Palestina”,
señaló Rosen.
Mons. Estévez afirma que los obispos católicos estadounidenses
trabajarán arduamente para conservar el espíritu de Nostra
Aetate, declaración hecha por el papa Pablo VI en 1965 sobre
la relación de la Iglesia Católica con religiones no cristianas.
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