La tragedia del agua

Conferencia aborda los problemas de la desigualdad en el acceso al agua a nivel mundial

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

 La religiosa dominica Patricia Siemen, directora del Centro de Jurisprudencia de la Tierra, se dirige a los participantes de la conferencia “Un mundo de agua: H2O, la vida y el futuro”, que tuvo lugar en la universidad de St. Thomas entre el 24 y el 25 de octubre. Fotos: Ana Rodríguez-Soto

La próxima vez que tome agua, piense en esto: si toda el agua fresca del mundo se echara en un cubo, sólo una cucharadita sería apta para beber.

Peor aún: “En la actualidad, un alto porcentaje de esa agua está contaminado”, informó la religiosa dominica Patricia Siemen, abogada que dirige el Center for Earth Jurisprudence (Centro de Jurisprudencia de la Tierra), una colaboración entre las dos universidades católicas de Miami, St. Thomas y Barry.

“Necesitamos un gran cambio en la interpretación de nuestra relación con el agua”, expresó la Hna. Siemen, al señalar que el agua es un recurso vital universal, y también un poderoso símbolo sacramental en la teología católica.

 Cynthia Barnett, autora del libro Mirage: Florida and the Vanishing Water of the Eastern U.S., durante su participación en la conferencia.

Muchos problemas relacionados al agua “están surgiendo en todo el mundo”, dijo la religiosa. “Son la falta de agua, la privatización del agua, el alterar su propósito natural y convertirla en una mercancía que podemos comprar y vender”.

Esto presenta problemas morales para quienes no tienen acceso al agua potable, o no pueden pagarla, explicó la Hna. Siemen.

La meta del centro es cambiar la manera en que la gente –especialmente quienes practican la ley– aborda los asuntos ambientales. El centro, fundado en el otoño de 2006, patrocinó una conferencia los días 24 y 25 de octubre, titulada “Water World: H2O, Life and the Future” (Un mundo de agua: H2O, la vida y el futuro).

Durante el primer día de la conferencia, patrocinada por Barry, se presentó un enfoque interdisciplinario en el que varios departamentos académicos analizaron el tema del agua desde todas sus perspectivas: artística, científica, espiritual, ética y literaria.

Entre los presentadores que acudieron a Barry se encontraba el fotógrafo Clyde Butcher, autor de Florida’s Wild Waters: Sanctuaries at Risk, y Michael Grunwald, autor de The Swamp, que siguió a la obra de Marjory Stoneman Douglas, River of Grass, que este año cumple 60 años.

Los conferencistas en St. Thomas enfatizaron los asuntos éticos y morales vinculados con la escasez de agua y con el exceso en su consumo.

Aunque la Tierra es 97 por ciento agua, dos tercios se encuentran en los glaciales o en la nieve, y menos de 1 por ciento está disponible para el consumo humano, dijo Cynthia Barnett, autora de Mirage: Florida and the Vanishing Water of the Eastern U.S.

“No importa estar rodeado de agua que no se puede consumir”, dijo Barnett, al destacar que la Florida es un buen ejemplo de cómo “no tenemos agua en el tiempo y el lugar donde la gente la necesita”.

Cerca del 80 por ciento de la población de la Florida vive al sur de Orlando, pero sólo el 44 por ciento de la lluvia cae en dicha zona. De manera similar, los Grandes Lagos representan el 95 por ciento del agua fresca de los Estados Unidos, pero sólo el 8 por ciento de la población reside allí.

Los seres humanos necesitan un mínimo de 13 galones de agua por día, pero un tercio del planeta recibe una cantidad menor, informó Barnett. El pueblo de Gambia recibe la mínima cantidad, cerca de un galón de agua al día.

Los floridanos, en general, utilizan 174 galones de agua al día por persona; Sarasota utiliza la menor cantidad (90 galones) y el condado de Orange utiliza la mayor (250 galones). El promedio en los Estados Unidos es de 180 galones por persona al día, informó Barnett.

Se espera que la crisis de la escasez de agua se agrave alrededor del mundo en los próximos 50 años, pero la gente puede tomar medidas para aliviar la situación, dijo Barnett, al señalar que el hecho de que Sarasota utilice la menor cantidad de agua no es un accidente. Los líderes cívicos han establecido programas para reducir el consumo.

“Los floridanos han aprendido que no necesitamos más y más agua para mantener nuestra prosperidad”, añadió.

“Este es un asunto de fe”, expresó Teresita González, coordinadora de Amor en Acción, el movimiento misionero laico que ayuda a los más pobres de los pobres en Haití y la República Dominicana.

González señaló que la calidad del agua en Haití figura en el lugar 101 entre 122 naciones en el mundo, y allí sólo 48 por ciento de la gente tiene acceso al agua potable.

“Lo que hacemos unidos sobre esta crisis del agua no sólo nos afecta a nosotros. Esto le concierne al pueblo de Haití y otros países del mundo”.

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