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Barbara Powers:
Una vida dedicada a las víctimas del SIDA
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
Unas semanas antes de morir Barbara Powers, el comité del Día
Mundial del SIDA, del condado de Broward, le otorgó un
reconocimiento por su servicio a las personas con VIH y SIDA. El
premio representó la culminación de una vida de servicio que
impactó a cientos de personas, a juzgar por la respuesta a las
noticias sobre su fallecimiento, ocurrido el 16 de noviembre.
Sólo unas semanas después de haberse retirado de Caridades
Católicas en julio pasado, Powers, de 69 años, recibió el
diagnóstico de que padecía un avanzado cáncer en los huesos.
Desde 1999 había trabajado en la Pastoral de VIH y SIDA en
Broward, donde dirigió grupos de apoyo que ofrecían ayuda
espiritual y material a las personas con SIDA y a sus
familiares.
Su hija, Annmarie Fletcher, de Fort Lauderdale, inició un diario
y libro de visitas en www.caringbridge.org, con el
propósito de mantener a su familia y sus amigos al tanto de la
condición de su madre. Entre los comentarios se encontraba el de
Vicki Kaufmann, quien supervisó el trabajo de Caridades
Católicas durante 13 años, hasta su propio retiro también este
año.
“Durante muchos años, tuve el privilegio de trabajar con ella en
Caridades Católicas”, escribió Kaufmann. “Por todo el bien que
hizo en la Tierra, debe estar en el Cielo”.
“Su vida fue testimonio de su fe, basada en el Evangelio”,
escribió Irene Miranda, quien trabajó como educadora sobre VIH y
SIDA para Caridades Católicas, y en la actualidad dirige la
Pastoral del SIDA en la Arquidiócesis de Atlanta. “Estoy segura
de que se ha unido a la comunión de los santos e intercederá por
nosotros mientras disfruta la vida eterna”.
Powers se graduó de la escuela superior Central Catholic, ahora
conocida como St. Thomas Aquinas. Nació en Connecticut, pero sus
padres se mudaron al Sur de la Florida cuando ella era una niña.
Su familia fue una de las fundadoras de la parroquia de St. John
the Baptist, en Fort Lauderdale, donde se realizó su funeral el
20 de noviembre.
“Fue la primera funcionaria del gremio de damas. Era una persona
maravillosa”, expresó Gina Spencer, secretaria de la parroquia.
Antes de trabajar para Caridades Católicas, Powers fue maestra.
Su trabajo con el apostolado de VIH y SIDA se originó en su
experiencia personal: uno de sus hermanos falleció por
complicaciones a causa del SIDA, y a su hijo, Robert Powers, Jr.,
se le diagnosticó la enfermedad en 1983.
El P. Dennis Rausch, quien fundó el programa de los grupos de
apoyo en 1986, dijo que Powers comenzó su labor como voluntaria.
Ella trabajó en una organización de servicios para personas con
SIDA, “pero su corazón en realidad estaba en Caridades
Católicas”. En 1999 comenzó a recibir un salario, y en 2004
sucedió al P. Rausch tras su retiro como director del
ministerio.
“Barbara demostraba amor y compasión a todas las personas que
conocía. Fue especialmente dedicada con nuestros clientes que
viven con el VIH y el SIDA”, declaró el sacerdote.
En la Misa durante su funeral, el P. Rausch leyó una carta de
Powers dirigida a su familia: su esposo, Bob; su hija Annmarie y
su hijo Bob, ambos residentes del Sur de la Florida; su otra
hija, Cay Perr Fulop, de Asheville, Carolina del Norte; sus
cuatro nietos, dos niñas y dos niños, y cuatro hermanos, quienes
también residen en el Sur de la Florida.
“Se encontraba muy preparada para morir, y veía la muerte como
el regreso a su hogar para estar con Dios”, dijo el P. Rausch,
quien visitó a Powers diariamente durante las últimas tres
semanas de su vida. “Era muy
devota de la Santísima Virgen y murió en paz, porque era una
mujer de profunda fe”.
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