¿Un periodismo responsable en el Sur de la Florida?

Carlos Alberto Vélez Venegas
Especial para Voz Católica

 Eucario Bermúdez, director de los servicios informativos de Radio Caracol. Cortesía de Carlos Alberto Vélez Venegas

Nadie desconoce hoy el impacto de los medios de comunicación en la conformación de estilos de vida y patrones culturales. Lo que se debate ahora es el sentido de la información pública cuyo manejo periodístico exige un mayor compromiso social por parte de los periodistas.

Las recurrentes informaciones sobre violencia callejera, asaltos a vehículos que trasportan dinero y asesinatos de policías en los últimos meses, colocan en evidencia la manera como se cubre la información periodística en el Sur de la Florida.

Quien informe con sentido de responsabilidad social en cualquiera de sus múltiples aspectos, debe garantizar que prevalezcan los valores éticos que apunten al fortalecimiento de una cultura de la probidad y del beneficio común; ésta es la conclusión general a la que llegaron tres experimentados periodistas que, por largos años, vienen ejerciendo la profesión en medios de prensa y radio. Ellos son Eucario Bermúdez, director de los servicios informativos de Radio Caracol; Marité Alfonso, directora de programación de Radio Paz, y Gustavo Pena, jefe de información del Diario Las Américas.

 

Periodismo, espejo de la comunidad

“La violencia es muy elevada y eso se debe en parte a la situación económica de sectores marginados de nuestra población. Cuando te sientes discriminado o marginado y no encuentras trabajo, recurres desgraciadamente al robo y a la violencia”, dice Gustavo Pena. “En este periódico no se explota el morbo de la información de violencia y de crimen”.

Pena insiste en que “no se les puede echar la culpa a los medios por los casos de violencia. El espejo te retrata a ti; desgraciadamente, la sociedad tiene cosas feas y el espejo las refleja, y eso es lo que hace la prensa”.

 

Informar con la Verdad

“No quisiera decir que todo el periodismo es irresponsable y negativo. Hay prestigiosas cadenas y periodistas que están interesados en informar con la verdad. Lo que sucede es que prevalece lo otro; hay demasiadas agendas privadas, grupos de interés en el asunto monetario y de raiting”, afirmó Marité Alfonso.

Alfonso insiste en que se hace demasiado énfasis en general en las noticias negativas, lo que va en detrimento de la familia y los valores. Las noticias de violencia prevalecen porque capturan la atención de las personas y crean especulación.

Frente al tratamiento informativo, Alfonso recalcó la necesidad de hablar con la verdad. “Nos sentimos comprometidos de informar de una manera real, pero que no sea ofensiva, que no vaya en detrimento de nuestra sociedad, y mucho menos en contra de los valores católicos”.

La comunicadora radial concluye afirmando: “Lo que es verdad es verdad, hay que decirlo, pero siempre analizando la noticia e informando a nuestros oyentes a la luz de la Fe. No es crearles a las personas un mundo falso, sino ver el mundo con los ojos de la Iglesia”.

 

La voz de la Comunidad

Cada periodista tiene una responsabilidad social que cumplir; lo que tenemos que lograr es que cada comunicador tome conciencia y ejerza esa función social que le corresponde, señaló Eucario Bermúdez. “Tenemos un dominio amplio del panorama de la información, y esto nos permite estar al tanto de todo lo que ocurre y orientar a la opinión publica, a la comunidad, para que estén prevenidos, eviten los delitos y sepan cómo denunciar y adónde ir”.

Bermúdez sostuvo que la mayor dificultad que enfrentan hoy los medios hispanos para cubrir la información está en el idioma inglés, y que la principal debilidad es la diversidad de agencias investigativas que actúan sin coordinación alguna. “No hay una unidad de criterios en esas agencias para el manejo de la información”, precisó Bermúdez.

“Tratamos de llegar educando a la gente. Hemos tenido el programa La voz de la comunidad, que se ha dedicado a orientarla, y a ponerla en contacto con las agencias del gobierno y otros organismos que pueden ayudar al inmigrante”, precisó.

“Sería ideal que pudiéramos tener, con muy buenos salarios, a un equipo de periodistas dedicados a la investigación, por ejemplo, de la corrupción, que es rampante, especialmente en los organismos oficiales; la forma como se malgastan los dineros de los contribuyentes”, terminó diciendo Bermúdez.

 

Confianza Pública

Recientemente, la Federación Internacional de Periodistas (FIP, agremiación mundial con más de 500,000 afiliados) afirmó en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información que “la confianza pública no crecerá si no se trabaja más para garantizar los derechos de las personas y comprometerlas en el debate sobre las consecuencias de los cambios”.

Ciertamente, lo que no se puede perder es la confianza en la información pública, dado que los periodistas están llamados a ser gestores de iniciativas cívicas con equidad informativa, y a vigilar, denunciar y proponer informaciones que lleven a que los oyentes y lectores estén mejor informados sobre el acontecer diario. Se trata, en último término, de ofrecer una información positiva que registre los valores éticos de una comunidad capaz de pensar, opinar, reír y amar.