“Para eso he nacido…
Para morir con la guitarra al hombro”

El cantautor Martín Valverde en Miami.

Jorge Díaz
Especial para La Voz Católica

 Ante alrededor de 1,000 personas, Martín Valverde hilvanó una presentación que fue una catequesis, en la que se intercalaban cantos y reflexiones. En la gráfica, de izquierda a derecha: Mónica Arroyo, Kiki Troia, Valverde, Bernardo Quesada
y Carlos Quintana.

Fotos: Armando Terrón

“El artista cristiano debe ser profeta y estar enraizado en su entorno, con cantos que incluyan la denuncia social y no sólo la alabanza”, dijo a LVC Martín Valverde, un músico que canta lo que cree y proclama la fuerza del amor de Jesús de Nazaret. En sus presentaciones, este cantautor contagia sentimientos que viajan como olas compartidas entre los asistentes y, en ocasiones, resulta casi imposible permanecer apático ante sus letras y experiencias de vida.

Ante unas 1,000 personas que colmaron el Centro McCarthy, de la parroquia St. Timothy, en la calle 56 del Southwest y la avenida 102, el concierto de Martín Valverde abrió con la bendición de Mons. Felipe J. Estévez, Obispo Auxiliar de Miami y con la actuación de Iván Díaz, acompañado de una agrupación llamada Amigos de radiopazmusical, entre quienes estuvo Andrés Castro, ganador de cinco Grammys Latinos por su desempeño como productor. Díaz, director creativo de radiopazmusical, interpretó baladas como “Brilla”, sobre la necesidad de orar por la luz de Cristo en momentos de oscuridad espiritual, además de movidos vallenatos como “Pescador”, en el que se relata el pasaje bíblico en que Jesús le pide a Pedro que lance las redes al mar. El evento fue auspiciado por las emisoras Radio Paz y radiopazmusical.com –disponible sólo en Internet–, y se anunció en una conferencia de prensa que tuvo lugar en la mañana del mismo día en el restaurante Versalles, de la Pequeña Habana, con la presencia del propio Valverde, el P. Cutié, Iván Díaz e Isaúl González, ge-rente general de Radio Paz.

 Martín Valverde

Durante su recital, Martín Valverde hilvanó una presentación que constituyó una catequesis en la que se intercalaban cantos y reflexiones sobre temas como la concepción de María, el significado de la fe y de la muerte, la Santísima Trinidad y el poder de la oración y del amor de Dios.

Valverde inició su presentación con varios temas de Íntimo, su más reciente material discográfico, el cual se titula así porque, según el propio cantante, los sueños y nobles ideales que Dios forjó en la intimidad de los realizadores del disco, han quedado plasmados en canciones. De esta manera, resonó en el auditorio la profundidad de baladas como “Fuiste hecha mujer” y “Paradoja”, la primera de las cuales alude al acoso sexual a que están sometidas algunas mujeres y a la igualdad de dignidad entre el hombre y la mujer; mientras que la segunda habla sobre el valor del esfuerzo, el significado del dolor y la aceptación del fracaso, como peldaños para alcanzar la superación de cada ser humano.

Luego de las canciones de Íntimo, Valverde interpretó sus emotivos temas de siempre como “No se han ido del todo”, “Gracias, Padre”, “Por Amor” y “Gloria”. El concierto finalizó con el clásico “Nadie te ama como Yo”, y con una canción dedicada a Cuba, llamada “Sólo Dios, compay”, en la que el cantautor destacó la perseverancia en la fe de los católicos cubanos, en especial de los jóvenes. De acuerdo con Valverde, dicha firmeza en la creencia, así como el rescate de los valores morales, serán condiciones primarias para que ese pueblo asimile los cambios hacia la libertad que sobrevengan en la isla, independientemente de cualquier inyección económica o sistema político.

Para dar inicio a la actividad, el P. Alberto Cutié, director general de Radio Paz y de Pax Catholic Communications, entregó a Martín Valverde una proclama, expedida por el Condado Miami-Dade y firmada por el alcalde Carlos Álvarez, en la que se nombra a este artista como visitante distinguido.

Martín Valverde, costarricense naturalizado mexicano, reconoce la influencia de Joan Manuel Serrat en su forma de componer, y estuvo acompañado por su banda Dynamis, esta vez de pequeño formato, con integrantes que, por separado, poseen sus propias producciones discográficas. La ejecución en un cajón de madera, semejante al usado en la música peruana y gitana, estuvo a cargo del costarricense Bernardo Quesada.

Mención aparte merece el trabajo de coros de la cantante mexicana Mónica Arroyo, con una potente voz, al tiempo que el también mexicano Carlos Quintana y el argentino Kiki Troia se encargaron de los teclados.

El concierto finalizó entre la emoción de los músicos y de la audiencia que, con aplausos y de pie, pedía otra canción. Ya en el camerino, Martín Valverde autografió sus discos y manifestó su deseo de morir con la guitarra al hombro, pues para cantar había “venido a este mundo”.