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Una verdadera Navidad
Devolvámosle el rostro que el mundo
le ha robado al mes más bello del año

Encontrarse con el último mes del año se ha convertido en motivo
de tristeza y depresión. Las estadísticas de criminalidad
aumentan desmedidamente, los suicidios aumentan. Pero usted,
cristiano, hijo o hija de Dios, se preguntará: ¿Cómo es eso
posible, si el último mes del año es en el que se vive la
Navidad?
En las diversas catequesis de personas interesadas en que se
descubra el sentido de la Navidad, un sacerdote boyacense, el
Padre Álvaro, decía: “Necesitamos estar abiertos a vivir la
Navidad con todo lo nuevo que nos trae cada año”. Pero, al
parecer, la mayoría no tiene apertura a la Navidad, sino que
insiste en sumirse en el mercantilismo, ignorando por completo
la preparación al nacimiento de Jesús.
Si usted es de los que quiere irse a dormir temprano en la noche
de Navidad, si usted es de los que lloran y se deprimen por
pensar en otros tiempos, otras ciudades y personas que están
lejos o que quizás están en el cielo, le invito a devolverle lo
robado a la Navidad: cumpla usted con aquello que dice: “A Dios
lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar”. Es decir,
hagamos un pare y empecemos por pensar.
No es cierto que la Navidad dependa de tener una felicidad
ficticia, que sólo la producen los regalos, las luces o las
fiestas. ¡No es cierto!
No es cierto que la Navidad sea Santa Claus, o las toneladas de
regalos que se compran para luego ir a devolverlos, porque no
gustaron.
No es cierto que la falta de dinero sea motivo para sentirse
miserable y triste. En cada Navidad se regalan mas de 100
millones de dólares en tarjetas de regalos, de los cuales por lo
menos 20 millones nunca se usan.
No es cierto que la Navidad sea el tiempo de viajar, y si no
viajas no hay felicidad. ¡No es cierto!
No es cierto que la mesa deba estar rebosando de todo tipo de
comidas. ¡No es cierto!
No es cierto que haya que comprar todo lo que las promociones de
televisión, radio y prensa ofrecen, y dicen nunca volver a
ofrecerlo, pues era sólo por Navidad. ¡No es cierto!
Pero lo que sí es verdad es que el mismo Dios al que le oraste
cuando ibas a tener a tus hijos, ese Dios al que le encomiendas
las almas de tus seres queridos todos los días, ese Dios que te
llena de su misericordia, tiene una fecha de nacimiento, y tú
necesitas celebrarle su cumpleaños.
Lo cierto es que Jesús nació pobre, en un establo entre
animales. ¡Esto sí es cierto!
Lo cierto es que ese Dios quiere que limpies tu corazón de las
mentiras que dice la sociedad de consumo sobre la Navidad, y que
le des un lugar amplio en tu corazón para que renazca y te
renueve la vida.
Lo cierto es que añorar la patria que te vio nacer, no es
Navidad. Si pudiéramos estar en esa patria, veríamos que todo es
distinto: que la gente cambió, que lo que viviste un día ya no
se vive de esa misma manera hoy. Y estando allá, en ese lugar
que te hace llorar, querrás volver pronto a tu casa, aquí, pues
ésta es tu casa. Y entonces, de regreso, verás que lo único que
no se muda, que no cambia, que siempre está allí para ti, es
Dios.
No más depresión, no más tristeza, no más sentirte miserable por
carencias materiales, afectivas, o sólo por tus chocheras. ¡No
mas!
Esta Navidad adorna tu corazón, ábrelo para el Niño Jesús. Haz
la novena al Niño Dios por Radio Paz, todos los días a las 7
p.m., del 16 al 24 de diciembre; ve a la Misa de Navidad, óyela
por radio o mírala por la tele.
Y dile a Jesus: “¡De verdad, Señor, que tú eres la razón de la
Navidad!”
Director de operaciones de Paxnet-Radio Paz Satelital.
Penagos@radiopaz.org
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