Una verdadera Navidad

Devolvámosle el rostro que el mundo
le ha robado al mes más bello del año

 Gonzalo Penagos

Encontrarse con el último mes del año se ha convertido en motivo de tristeza y depresión. Las estadísticas de criminalidad aumentan desmedidamente, los suicidios aumentan. Pero usted, cristiano, hijo o hija de Dios, se preguntará: ¿Cómo es eso posible, si el último mes del año es en el que se vive la Navidad?

En las diversas catequesis de personas interesadas en que se descubra el sentido de la Navidad, un sacerdote boyacense, el Padre Álvaro, decía: “Necesitamos estar abiertos a vivir la Navidad con todo lo nuevo que nos trae cada año”. Pero, al parecer, la mayoría no tiene apertura a la Navidad, sino que insiste en sumirse en el mercantilismo, ignorando por completo la preparación al nacimiento de Jesús.

Si usted es de los que quiere irse a dormir temprano en la noche de Navidad, si usted es de los que lloran y se deprimen por pensar en otros tiempos, otras ciudades y personas que están lejos o que quizás están en el cielo, le invito a devolverle lo robado a la Navidad: cumpla usted con aquello que dice: “A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar”. Es decir, hagamos un pare y empecemos por pensar.

No es cierto que la Navidad dependa de tener una felicidad ficticia, que sólo la producen los regalos, las luces o las fiestas. ¡No es cierto!

No es cierto que la Navidad sea Santa Claus, o las toneladas de regalos que se compran para luego ir a devolverlos, porque no gustaron.

No es cierto que la falta de dinero sea motivo para sentirse miserable y triste. En cada Navidad se regalan mas de 100 millones de dólares en tarjetas de regalos, de los cuales por lo menos 20 millones nunca se usan.

No es cierto que la Navidad sea el tiempo de viajar, y si no viajas no hay felicidad. ¡No es cierto!

No es cierto que la mesa deba estar rebosando de todo tipo de comidas. ¡No es cierto!

No es cierto que haya que comprar todo lo que las promociones de televisión, radio y prensa ofrecen, y dicen nunca volver a ofrecerlo, pues era sólo por Navidad. ¡No es cierto!

Pero lo que sí es verdad es que el mismo Dios al que le oraste cuando ibas a tener a tus hijos, ese Dios al que le encomiendas las almas de tus seres queridos todos los días, ese Dios que te llena de su misericordia, tiene una fecha de nacimiento, y tú necesitas celebrarle su cumpleaños.

Lo cierto es que Jesús nació pobre, en un establo entre animales. ¡Esto sí es cierto!

Lo cierto es que ese Dios quiere que limpies tu corazón de las mentiras que dice la sociedad de consumo sobre la Navidad, y que le des un lugar amplio en tu corazón para que renazca y te renueve la vida.

Lo cierto es que añorar la patria que te vio nacer, no es Navidad. Si pudiéramos estar en esa patria, veríamos que todo es distinto: que la gente cambió, que lo que viviste un día ya no se vive de esa misma manera hoy. Y estando allá, en ese lugar que te hace llorar, querrás volver pronto a tu casa, aquí, pues ésta es tu casa. Y entonces, de regreso, verás que lo único que no se muda, que no cambia, que siempre está allí para ti, es Dios.

No más depresión, no más tristeza, no más sentirte miserable por carencias materiales, afectivas, o sólo por tus chocheras. ¡No mas!

Esta Navidad adorna tu corazón, ábrelo para el Niño Jesús. Haz la novena al Niño Dios por Radio Paz, todos los días a las 7 p.m., del 16 al 24 de diciembre; ve a la Misa de Navidad, óyela por radio o mírala por la tele.

Y dile a Jesus: “¡De verdad, Señor, que tú eres la razón de la Navidad!”

Director de operaciones de Paxnet-Radio Paz Satelital.
Penagos@radiopaz.org