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Consejos de Amigo
No se preocupen, que Dios lo sabe y lo entiende todo.
Querido Padre Alberto:
Estoy muy triste por algo que está sucediendo en mi familia. Mi
hermana tiene un niño autista y se ha estado preparando para la
primera comunión.
Usted debe saber lo inquietos que son los niños autistas. El
problema es que cuando llegó el momento de ir a la confesión, el
niño se puso muy impaciente y no la pudo terminar. Esto le causó
mucha ansiedad a mi hermana. Yo no sabía qué decirle para
tranquilizarla.
El problema ahora es que mi hermana está muy triste, pues piensa
que nadie comprende a los niños autistas y que las catequistas
parecen no estar preparadas para esos casos especiales.
¿Qué pasa con los niños que tienen necesidades especiales?
Existe una gran cantidad de niños que padecen de autismo y eso
es un gran sufrimiento para los padres.
Margarita,
sufriendo por un niño autista
Estimada Margarita:
En el mundo existen personas de todos los tipos –incluyendo
quienes no muestran mucho sentido común o sensibilidad en casos
delicados– y algunas de esas personas trabajan en la Iglesia.
Cuando nos encontramos con personas difíciles dentro de la
Iglesia no nos debemos sorprender: hay personas así en todas
partes.
La gran mayoría de los pastores, maestros de religión y quienes
trabajan con niños, están familiarizados con el autismo y los
retos que puede presentar el enseñar a un niño en esa situación.
Además, pastoralmente, la Iglesia tiene el llamado de trabajar
con todos –incluso aquéllos que sufren de situaciones que a
veces no conocemos muy bien.
Sospecho que la ansiedad de tu hermana fue causada por su propia
preocupación sobre el resultado de la “confesión” de su hijo y
la inseguridad que ella sentía ante un momento tan importante.
Es importante recordar que los sacramentos son momentos
sagrados, pero también son momentos humanos, ya que son los
seres humanos quienes celebran los sacramentos. El ministro es
humano, y el que recibe la gracia del sacramento también lo es.
Estoy seguro de que Dios entiende todo muy bien, aunque nosotros
nos preocupemos mucho por los detalles. No se preocupen si el
niño pudo o no “terminar”. El Padre bueno, que todo lo sabe y
todo lo ve, sabe lo que el niño quiso decir.
Lo importante es que tu sobrino se está preparando para recibir
los sacramentos con otros niños de su edad, y que todos están
tratando de ayudarlo a vivir esas experiencias únicas que están
al servicio de la fe y de su desarrollo espiritual. En cuanto a
su participación en los sacramentos, él sólo tiene que hacer lo
que pueda hacer y nada más.
Dios lo sabe y lo entiende todo: no se preocupen.
Un abrazo,
Padre Alberto
El Padre Alberto responde a sus problemas e inquietudes con
consejos propios de un buen amigo. Envíe sus cartas a:
Consejos de Amigo, Rev. Padre Alberto Cutié, Radio Paz 830 am,
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