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R E F L E X I O N E S C A T Ó L I
C A S
S O B R E L A B I B L I A
Arquidiócesis de Miami
Ministerio de formación cristiana
6 de enero de 2008
Epifanía del Señor (Ciclo A)
Celebración jubilar
de las culturas. Misa solemne en la
Catedral
Lectura del Evangelio
según san Mateo 2:1-12
Habiendo nacido Jesús
en Belén de Judá, durante el reinado
de Herodes*, vinieron unos Magos de
Oriente** a Jerusalén, preguntando:
“¿Dónde está el rey de los judíos
que ha nacido?, porque hemos visto
su estrella en Oriente y venimos a
adorarlo”. Herodes y todo Jerusalén
quedaron muy intranquilos con la
noticia. Reunió el rey a todos los
sacerdotes principales y a los
maestros de la Ley para preguntarles
dónde debía nacer el Cristo. Ellos
le contestaron que en Belén de Judá,
ya que así lo anunció el profeta que
escribió: “Belén en la tierra de
Judá, tu no eres el más pequeño
entre los principales pueblos de
Judá, porque de ti saldrá un jefe,
el pastor de mi pueblo de Israel”.
Herodes, entonces, llamó
privadamente a los Magos para saber
la fecha exacta en que se les había
aparecido la estrella.
Encaminándose a Belén les dijo:
”Vayan y averigüen bien lo que se
refiere a este niño. Cuando lo hayan
encontrado avísenme para ir yo
también a adorarlo”. Después de esta
entrevista, los Magos prosiguieron
su camino. La estrella que habían
visto en Oriente iba adelante de
ellos, hasta que se paró sobre el
lugar en que estaba el niño. Al ver
la estrella, se alegraron mucho, y
habiendo entrado en la casa,
hallaron al niño que estaba con
María, su madre. Se postraron para
adorarlo y, abriendo sus cofres, le
ofrecieron regalos: oro, incienso y
mirra. Luego regresaron a su país
por otro camino, porque se les avisó
en sueños que no volvieran a
Herodes.
*
Herodes reinó desde
el 37 hasta el 4 a.C. **La tradición
de tres magos, basada en los tres
regalos, comenzó en el siglo V y los
nombres de Melchor, Gaspar y
Baltasar se les dieron en el siglo
VIII.
Comentario breve:
Los Magos de Oriente eran
probablemente personas sabias y
cultas que poseían conocimientos de
astrología y astronomía. La estrella
que siguieron pudo haber sido
resultado de la conjunción de los
planetas Júpiter y Saturno. Sin
embargo, los esfuerzos por
identificar qué estrella vieron no
nos debe alejar de la importancia de
la historia. En este relato los
magos representan a las otras
religiones que no son las de la
Biblia. Así, pues, mientras los
sacerdotes de los judíos, jefes del
pueblo de Dios, no recibieron aviso
del nacimiento de Jesús, Dios lo
participó a algunos de esos amigos
suyos que estaban muy lejos de su
pueblo. Esta lección vale para todos
los tiempos: Jesús es el Salvador de
todos. Dios habla por medio de los
acontecimientos, y nos encuentra
allí mismo donde lo buscamos. Llamó
a los Magos por medio de una
estrella, y a los pescadores después
de una pesca. La conversión de los
gentiles y su incorporación al
cuerpo de Cristo, y el rechazo de
Israel, prefigurado en la actitud
hostil de Herodes, eran dos temas
fundamentales de la iglesia
primitiva.
Tres ideas
importantes: de la lectura:
-
La Epifanía es la manifestación
a toda la humanidad del misterio
de Dios hecho hombre.
-
Debemos aprender de los Magos:
1) a descubrir los signos, 2) a
caminar con determinación, y 3)
a no permitir que nada ni nadie
sea obstáculo que nos desvíe del
camino hacia él.
-
La Iglesia es una casa abierta
donde caben todos los pueblos,
razas, y culturas.
Para la reflexión:
13 de enero de 2008
Bautismo del Señor (Ciclo A)
Lectura del Evangelio
según san Mateo 3:13-17
En aquel tiempo, vino Jesús, de
Galilea al río Jordán, en busca de
Juan para que lo bautizara. Pero
Juan se oponía, diciendo: “Yo
necesito tu bautismo y tú quieres
que yo te bautice?” Jesús le
respondió: “Déjame hacer por el
momento; porque es necesario que así
cumplamos lo ordenado por Dios”.
Entonces Juan aceptó. Una vez
bautizado, Jesús salió del río. De
repente se abrió el cielo y vio al
Espíritu de Dios que bajaba como
Paloma y venía sobre él. Y se oyó
una voz celestial que decía: “Este
es mi Hijo, el Amado, al que miro
con cariño”.
Comentario breve:
Al juntarse con los que iban a
recibir el bautismo de Juan, Jesús
se identificó con su pueblo,
especialmente con aquellos sin poder
que habían ido a escuchar un llamado
a la conversión. Este diálogo entre
Juan y Jesús que encontarmos sólo en
Mateo refleja esta tensión. Juan
proclamaba un bautismo de conversión
para el perdón de los pecados. Este
no era necesario para los judíos,
que como hijos de Abraham ya estaban
salvados, sino para los pecadores,
publicanos, soldados, prostitutas, o
aquellos que querían convertirse al
judaísmo. Nos dice Mateo que, ante
Jesús, Juan duda, pero Jesús insiste
en ser bautizado también. En oración
y acompañado por el pueblo, en el
momento de su bautismo y por la
fuerza del Espíritu Santo, Jesús se
manifiesta como Hijo de Dios. Es
este mismo Espíritu y no Juan, el
que bautiza a Jesús y lo lanza hacia
la nueva tarea de la predicación del
Reino y la construcción de la nueva
comunidad que irá formando a partir
de ahora. El Hijo Amado aparece al
comienzo de su vida pública
identificado con el rey mesías cuya
misión no se realizará desde el
poder, sino desde el testimonio
humilde de su condición de servidor
de todos. El bautismo de Jesús en el
Jordán es el inicio de un tiempo
nuevo, marcado y guiado por la
acción amorosa del Espíritu.
Tres ideas
importantes: de la lectura:
-
Jesús se
identifica con su pueblo, no
tiene reparo en recibir el
Bautismo de Juan.
-
El Espíritu Santo
descendiendo como Paloma nos
recuerda la acción del Espíritu
de Dios en
la creación (Génesis 1:2).
-
Tener fe es
reconocer que Jesús es el
Cristo, el Hijo amado de Dios, y
obrar en consecuencia, estando
atentos a la voz de Dios y
dejándose guiar por el Espíritu.
Para la reflexión:
-
¿Soy fiel a mi
compromiso bautismal, o soy un
simple “Católico a mi manera”?
-
¿Cómo imito en mi
vida diaria la humildad de
Jesús, quien siendo de condición
divina se dejó bautizar por
Juan?
20 de enero de 2008
2o Domingo del Tiempo
Ordinario (Ciclo A)
Día del ecumenismo.
Servicio religioso en la Catedral
Lectura del Evangelio
según san Juan 1:29-34
En aquel tiempo, Juan vio a Jesús que
venía a su encuentro y exclamó: “Ahí
viene el Cordero de Dios, el que quita
el pecado del mundo. De él yo decía:
‘Detrás de mí viene un hombre que ya
está delante de mí porque existía antes
que yo’. Yo no lo conocía, pero me
correspondía bautizar con agua con miras
a él, para que se diera a conocer a
Israel”. Y Juan dio este testimonio: “He
visto al Espíritu bajar del cielo como
paloma y quedarse sobre él. Yo no lo
conocía, pero Dios, que me envió a
bautizar con agua, me dijo también:
‘Verás al Espíritu bajar sobre aquél que
ha de bautizar con el Espíritu Santo, y
se quedará en él’. Y yo lo he visto!
Por eso puedo decir que éste es el
elegido de Dios”.
Comentario breve:
La segunda parte del capítulo 1 del
Evangelio de San Juan contiene una
serie de testimonios que revelan para
los lectores la identidad de Jesús. Hoy
le toca a Juan Bautista quien da
testimonio público al ver llegar a
Jesús: “Ahí viene el Cordero de Dios, el
que quita el pecado del mundo”. Estas
palabras pueden referirse al cordero
pascual cuya sangre salvó a Israel (Exodo
12), o al cordero apocalíptico que
destruiría el mal del mundo (Revelación
5-7; 17:14). En el idioma de los judíos
se usaba la misma palabra para
significar siervo y cordero. Jesús es el
Siervo de Dios, anunciado por los
profetas, el que debía sacrificarse por
sus hermanos. También es el verdadero
Cordero que reemplaza al Cordero pascual
(ver Marcos 14:12). Jesús aparece en la
historia después de Juan, pero siendo la
Palabra de Dios, existía antes que
todos; y también está delante de todos,
como el que trae la verdad definitiva.
El Bautista aclara también que él había
reconocido a Jesús porque Dios le había
prometido una señal. El Espíritu Santo
se posaría sobre aquél que luego
bautizaría con el mismo Espíritu. Este
Evangelio no menciona nada sobre el
parentesco de Jesús con Juan (ver Lc 1).
Tres ideas importantes:
de la lectura:
-
El primer capítulo
del Evangelio de Juan sirve de
introducción a su obra y desde un
principio aclara quién es Jesús: la
Palabra de Dios hecha carne.
-
Aún antes de comenzar
la lectura de la vida de Jesús ya
sabemos que él sufrirá al igual que
el siervo de Yavé del que habló el
profeta Isaías (42:1; 53:7).
-
Juan Bautista termina
su misión al señalar a Jesús como
aquél que “había de venir”.
Para la reflexión:
-
¿Ayudo a otros a
reconocer la presencia de Cristo en
ellos? ¿Cómo?
-
Juan se veía a sí mismo como el
“número 2", no como el “número 1.”
¿Cómo actúo cuando sirvo a los
demás?
Misa solemne en
celebración de las escuelas católicas
(Catedral)
Concierto de Jubileo
(Catedral)
27 de enero de 2008
3er Domingo del Tiempo Ordinario
(Ciclo A)
Lectura del Evangelio
según san Mateo 4:12-23
Oyó Jesús que habían encarcelado a Juan,
por lo que se fue a Galilea. Dejó la
ciudad de Nazaret y fue a vivir a
Cafarnaún, cerca del lago, en los
límites de Zabulón y Neftalí. Así se
cumplió lo que dijo el profeta Isaías:
“Oigan, territorios de Zabulón y Neftalí
y los de las orillas del Mar y de más
allá del Jordán; escúchame, Galilea,
tierra de paganos. A tus habitantes
postrados en tinieblas los iluminó una
luz grande. Estaban sentados en la
región sombría de la muerte, pero
apareció para ellos una luz”.* Entonces
fue cuando Jesús empezó a predicar. Y
les decía: “Cambien su vida y su
corazón, porque está cerca el Reino de
los Cielos”. Caminaba Jesús a orillas
del lago de Galilea y vio a dos
hermanos: Simón, llamado después Pedro,
y a Andrés, que echaban las redes al
agua porque eran pescadores. Jesús les
dijo: “Síganme, y los haré pescadores de
hombres”. Los dos dejaron inmediatamente
las redes y lo siguieron. Más allá vio a
otros dos hermanos: Santiago y Juan, que
con Zebedeo, su padre, estaban en su
barca, zurciendo las redes. Jesús los
llamó, y ellos también dejaron la barca
y al padre y lo siguieron. Jesús
recorría toda la Galilea, enseñando en
las sinagogas. Predicaba la Buena Nueva
del Reino y sanaba todas las dolencias y
enfermedades de la gente.
*Isaías 8:23-9:1
Comentario breve:
El final de la misión del Bautista marca
el comienzo de la vida pública de Jesús.
La profecía de Isaías se cumple con la
residencia de Jesús en Cafarnaún. Mateo
describe el mensaje de Jesús igual al de
Juan (3:2): “Cambien su vida y su
corazón porque está cerca el Reino de
los Cielos”. La gran diferencia es que
Juan anunciaba la cercanía del Reino
mientras que en Jesús ya está presente.
La segunda parte de la lectura narra el
llamado de los cuatro primeros
discípulos en la misma secuencia
presentada por Marcos. Estos cuatro
pescadores formarán luego el núcleo
central del grupo de los apóstoles. En
la costumbre judía, los rabinos
(maestros) no escogían a sus discípulos,
sino que éstos buscaban a los maestros
que tuvieran buena reputación de
conocimiento y santidad. Este relato
destaca el magnetismo de la personalidad
de Jesús que hace que un grupo de
personas rompan radicalmente con sus
vidas para unirse en un proyecto común.
Tres ideas importantes:
de la lectura:
-
El llamado a los
discípulos promete la participación
en el proyecto de Jesús, pero exige
un cambio radical de vida.
-
El llamado de Jesús a
los pescadores es exigente:
“Síganme”, pero no les ofrece ni
premios ni recompensa.
-
Al igual que Marcos,
Mateo presenta la respuesta de los
discípulos como una reacción directa
e inmediata al magnetismo de la
invitación de Jesús.
Para la reflexión:
-
¿En qué forma soy un
“pescador de hombres y mujeres”?
-
¿Espero admiración o
alguna recompensa por seguir a
Cristo?
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