|
El “ama de casa” de Dios
Una colombiana se convierte en la primera miamense que ingresa
en la orden de clausura de las Carmelitas Descalzas.
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
|
 |
|
La
Hna. Anita entra a la capilla donde profesaría los votos
temporales en la orden contemplativa de las
Carmelitas Descalzas.
Fotos: Ana Rodríguez-Soto / FC |
|
|
En una época en que las vocaciones a la vida religiosa son
escasas, Ana Carolina Bernal se sintió llamada a lo más extraño:
convertirse en religiosa de clausura.
De ahora en adelante, a Bernal se le conocerá como la Hna. Anita
del Corazón Misericordioso.
Residirá con otras ocho religiosas carmelitas descalzas en el
Monasterio de la Santísima Trinidad, en los terrenos de la
parroquia Immaculate Conception, en Hialeah. Pasará todos sus
días en oración, saldrá del convento sólo en contadas ocasiones,
y saludará a los visitantes, incluidos sus familiares, a través
de una rejilla.
“Es una vida con Dios. Es una entrega total”, dijo la colombiana
de 28 años, la primera vocación local de la orden.
Si la vocación de Bernal parece extraña, lo parecería más al
considerar su procedencia. Es la más joven de tres hijos, la
única mujer, y llegó a los Estados Unidos a la edad de 9 años.
Se graduó de la escuela Coral Gables Senior High, y obtuvo un
diploma en sicología de Florida International University.
|
 |
|
Tras
la división que separa a las Carmelitas Descalzas del resto del
mundo, la Hna. Anita profesa sus votos temporales ante su
superiora, la
M. Alba Mery de Jesús. |
|
|
Mientras estaba en la universidad, comenzó a asistir a los
grupos de oración y a tomar cursos con los Siervos de Cristo
Vivo, la asociación laica fundada por el P. Emiliano Tardif.
Poco a poco fue incorporándose más y más a la vida de la
Iglesia.
“Me atraía mucho el Santísimo, la Eucaristía”, expresó la Hna.
Anita.
Luego se enteró de la existencia de las carmelitas de clausura,
y las visitó. Dijo que, al principio, no le pareció una gran
cosa, pero “quedé con la inquietud de volver”.
Comenzó a asistir a las clases que ofrecían cada sábado, y “Dios
me fue llamando más”.
En 2004, las carmelitas la invitaron a vivir la experiencia de
su estilo de vida durante tres meses.
“Se quedó”, expresó su hermano, José Bernal, un agente de bienes
raíces en Raleigh, Carolina del Norte, donde también residen sus
padres.
“Me lo sospechaba”, afirmó Bernal sobre la vocación de su
hermana, pero, al igual que sus padres, se sorprendió de que
ella hubiese sido llamada a una vida de oración y contemplación.
“Nos sorprendió por la época actual, que es tan difícil que una
joven profesional vaya a un convento de clausura”, dijo Lucila
Bernal, madre de la Hna. Anita.
“Feliz se ve. Nadie la ha visto aburrida hasta ahora”, dijo su
tía, Cecilia Aranzazu, quien, junto con los padres de la Hna.
Anita, el hermano y otros familiares, hicieron acto de presencia
en la profesión de votos, el 12 de diciembre.
Ya ha pasado un año como postulante, y dos como novicia con las
Carmelitas Descalzas. Estos votos iniciales, o temporales, son
por tres años más, y luego podrá hacer su profesión de votos
perpetuos.
“Yo sentía que tenía que amar a Dios con todo el corazón. Tenía
que ser toda para Él”, dijo la Hna. Anita sobre su vocación.
Al comparar la vida de las monjas de clausura con la de las
religiosas activas, explicó que “ellas se dedican a la gente.
Nosotras nos dedicamos exclusivamente a Dios. Somos como las
amas de casa de Dios”.
|
Para más información
Las Carmelitas Descalzas llegaron a Miami desde México
en octubre de 2001, invitadas por el Arzobispo John C.
Favalora, quien les pidió que oraran especialmente por
las necesidades del pueblo de la Arquidiócesis, por más
vocaciones a la vida sacerdotal y a la religiosa, y por
el éxito de los esfuerzos locales en favor de la vida.
En la actualidad residen en el antiguo Convento Mercy,
en los terrenos de la parroquia de Immaculate Conception,
en Hialeah. Las religiosas planean mudarse a una
instalación más amplia, la antigua iglesia metodista
unida Rader Memorial, en Miami Shores, tan pronto sea
renovada para satisfacer sus necesidades –y tan pronto
recauden los $2.5 millones necesarios para pagar la
renovación.
Además de la recién profesa Hna. Anita del Corazón
Misericordioso, otra joven, natural de Nicaragua, entró
como postulante a la comunidad de las Carmelitas
Descalzas en enero.
La actual superiora de la comunidad, la M. Alba Mery de
Jesús, atribuye las vocaciones “a la misericordia del
Señor. Nosotras no hacemos promoción, pero de alguna
manera, cada una ha logrado llegar hasta aquí”.
|
|