Directora escolar de Miami se encuentra
entre l
as mejores en la nación

Priscilla Greear
Especial para La Voz Católica

 María Fernández

María Fernández nunca pensó que sería directora de escuela. No lo sentía como algo natural en ella, y ni siquiera le gusta hablar en público.

Pero cuando se convirtió en directora de la Escuela Preparatoria St. John Neumann, hace 21 años, luego de 16 años como maestra de español, no tardó mucho en amar el ministerio.

Y se nota, pues a pesar de que St. John Neumann es una de las escuelas más pequeñas de la Arquidiócesis, la puntuación de cada grado estuvo en el percentil 97 del Iowa Test of Basic Skills (Prueba Iowa de Capacidades Básicas) el año pasado. La escuela está llena a toda capacidad, con 350 estudiantes en los grados de pre-K3 hasta el octavo, de los cuales el 80 por ciento, aproximadamente, es de origen hispano.

“En raras ocasiones tenemos movimientos de personal, por lo que podemos estudiar las puntuaciones y determinar hacia dónde debemos dirigirnos la próxima vez, trabajar en las debilidades y reforzar lo que estamos haciendo bien”, dijo Fernández, de 61 años.

La National Catholic Education Association (Asociación Nacional de la Educación Católica, NCEA) reconoció sus logros y le otorgó el premio Dr. Robert J. Kealey como directora distinguida de la región del Atlántico Sur durante el año 2007-2008. El premio se otorga anualmente a 12 directores de escuelas elementales de toda la nación.

Fernández fue nominada por el Departamento Arquidiocesano de Escuelas, por la formación en la fe y el estándar de excelencia de St. John Neumann. También ha servido a la Arquidiócesis como mentora de los nuevos directores, además de participar en el consejo asesor de directores. Recibirá un homenaje el 25 de marzo en la convención de la NCEA en Indianápolis.

“Es un gran honor. No he recibido muchos homenajes en mi vida, con excepción de los niños de la escuela. Cuando ellos triunfan, yo triunfo”, expresó. Agradece a los miembros de la facultad su “increíble apoyo”, y considera como uno de sus mayores logros el establecimiento de talleres y programas de enriquecimiento para asegurar que la escuela acoja a niños de todos los niveles de aprendizaje.

Mientras se prepara para su retiro el año próximo, la maestra cubanoamericana reflexionó sobre su carrera. Gracias al apoyo de una activa asociación de padres y maestros, St. John Neumann cuenta hoy con una biblioteca, un laboratorio de computadoras, un centro para infantes, y dos edificios. La tecnología está integrada al currículo, y la escuela tiene 80 computadoras y una red inalámbrica de Internet. Todos los maestros de la escuela intermedia cuentan, al menos, con una maestría. El programa de enriquecimiento enfatiza el pensamiento crítico, e incluye una competencia de ajedrez.

Fernández, que es madre y abuela, enseñaba en la academia Our Lady of Lourdes, en South Miami, y se encontraba en el proceso de renovar su certificación en Florida International University, cuando un profesor le motivó a dar el paso hacia la administración.

Obtuvo su maestría y asumió la posición en la nueva St. John Neumann, fundada en 1981, con una matrícula de 270 estudiantes.

Fernández dijo que le inspiró la visión del P. David Russell, que era el párroco en aquel tiempo y enfatizaba la catolicidad y la excelencia académica.

Livia Lagomasino, maestra de religión que ha enseñado en la escuela desde su fundación, destacó los esfuerzos de Fernández, quien se ha sacrificado económicamente con el fin de promover la unidad, como cuando estableció el programa para estudiantes excepcionales.

“Ella es una persona muy extrovertida y abierta”, señaló Lagomasino, “y tiene una visión del futuro”.

“Tiene una sed, un hambre por la enseñanza, y eso se extiende a su facultad, al personal y a los estudiantes”, dijo Cristina Rodríguez, de 33 años, especialista en medios.

Fernández aseguró que agradece haber tenido la oportunidad de servir como directora y formar las vidas de los niños.

“Siempre pido al Espíritu Santo que me guíe”, afirmó.