Doctores de la Iglesia (I)

 P. Eduardo Barrios, SJ

El título de doctor o doctora de la Iglesia no se refiere a médicos católicos, sino a santos y santas que dejaron por escrito enseñanzas cristianas del más alto calibre. La mayoría son tan antiguos que escribían en latín o griego. Pero también los hay más modernos, que nos legaron textos en lenguas vernáculas.

Poco a poco vamos a darlos a conocer:

1) Comencemos por el más famoso doctor de Occidente, San Agustín de Hipona. Cuando el Papa Benedicto XVI era seminarista, se especializó en este doctor. Durante este mes de enero de 2008, el Papa está centrando su catequesis de los miércoles en la persona y obra de San Agustín.

Agustín nació en Numidia, África, en el año 354. Su madre, Santa Mónica, trató de llevarlo por el buen camino cristiano, pero el joven se descarriló, contaminado por herejías, y viviendo libertinamente. Se le conoce al menos un hijo, nacido de concubinato.

 San Agustín, por Sandro Boticelli.

Como estaba bien preparado en retórica, consiguió un empleo en Milán, donde era obispo San Ambrosio. Gracias a las prédicas del santo obispo, Agustín se fue transformando interiormente hasta llegar a una conversión radical. Volvió a África con ánimos de hacer vida monástica, pero el pueblo no podía privarse de los servicios de un cristiano tan inteligente, piadoso y culto. Lo presionaron para que se ordenase sacerdote y, más tarde, fue ordenado obispo. Gobernó su diócesis por más de treinta años. Se conservan muchos escritos suyos, sobre todo sermones. Su libro más voluminoso es De la Ciudad de Dios, pero el más popular es Las confesiones, una biografía espiritual.

Combatió muchas herejías en sus escritos, especialmente la de Pelagio, que minimizaba la necesidad de la gracia. Por eso a San Agustín se le conoce como “Doctor de la Gracia”.

2) Contemporáneo de San Agustín, como dijimos, fue San Ambrosio, obispo de Milán, nacido en el año 340. Él tampoco aspiraba al estado clerical, pero, por aclamación popular, aceptó el sacerdocio y el episcopado. Entre sus escritos se destacan los comentarios bíblicos y sus aportes al desarrollo litúrgico. También se destacó por su firmeza contra la herejía arriana, que negaba la divinidad del Hijo, y por tanto de Jesús.

3) De tiempos menos lejanos, siglo XII, es San Antonio de Padua, nacido en 1195. Es un fraile franciscano que todavía hoy tiene muchos devotos. Sólo nos dejó sermones escritos. Como predicador tuvo un éxito extraordinario. Lo llaman “Doctor Evangélico”, por lo bien que se sabía los evangelios.

4) También del siglo XII es San Anselmo de Canterbury, considerado como el Padre del Escolasticismo, escuela filosófico-teológica de gran influjo en los siglos siguientes, hasta nuestros días.

5) De comienzos del siglo XIII es San Alberto Magno, fraile dominico nacido en 1200. No sólo escribió libros religiosos, sino de Ciencias Naturales. Fue el hombre más culto de su tiempo, una verdadera enciclopedia viviente. Lo llaman Doctor Universalis y también Doctor Expertus.

6) Todavía más reciente aún es San Alfonso María de Ligorio, del siglo XVII. Es el fundador de los Redentoristas. Sus obras de más peso teológico giran en torno a la Teología Moral, pero el pueblo lo recuerda principalmente por sus escritos marianos. Es el patrono de los confesores y moralistas.

Sacerdote jesuita.
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