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Doctores de la Iglesia (I)
El título de doctor o doctora de la Iglesia no se refiere a
médicos católicos, sino a santos y santas que dejaron por
escrito enseñanzas cristianas del más alto calibre. La mayoría
son tan antiguos que escribían en latín o griego. Pero también
los hay más modernos, que nos legaron textos en lenguas
vernáculas.
Poco a poco vamos a darlos a conocer:
1) Comencemos por el más famoso doctor de Occidente, San Agustín
de Hipona. Cuando el Papa Benedicto XVI era seminarista, se
especializó en este doctor. Durante este mes de enero de 2008,
el Papa está centrando su catequesis de los miércoles en la
persona y obra de San Agustín.
Agustín nació en Numidia, África, en el año 354. Su madre, Santa
Mónica, trató de llevarlo por el buen camino cristiano, pero el
joven se descarriló, contaminado por herejías, y viviendo
libertinamente. Se le conoce al menos un hijo, nacido de
concubinato.
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San
Agustín, por Sandro Boticelli. |
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Como estaba bien preparado en retórica, consiguió un empleo en
Milán, donde era obispo San Ambrosio. Gracias a las prédicas del
santo obispo, Agustín se fue transformando interiormente hasta
llegar a una conversión radical. Volvió a África con ánimos de
hacer vida monástica, pero el pueblo no podía privarse de los
servicios de un cristiano tan inteligente, piadoso y culto. Lo
presionaron para que se ordenase sacerdote y, más tarde, fue
ordenado obispo. Gobernó su diócesis por más de treinta años. Se
conservan muchos escritos suyos, sobre todo sermones. Su libro
más voluminoso es De la Ciudad de Dios, pero el más
popular es Las confesiones, una biografía espiritual.
Combatió muchas herejías en sus escritos, especialmente la de
Pelagio, que minimizaba la necesidad de la gracia. Por eso a San
Agustín se le conoce como “Doctor de la Gracia”.
2) Contemporáneo de San Agustín, como dijimos, fue San Ambrosio,
obispo de Milán, nacido en el año 340. Él tampoco aspiraba al
estado clerical, pero, por aclamación popular, aceptó el
sacerdocio y el episcopado. Entre sus escritos se destacan los
comentarios bíblicos y sus aportes al desarrollo litúrgico.
También se destacó por su firmeza contra la herejía arriana, que
negaba la divinidad del Hijo, y por tanto de Jesús.
3) De tiempos menos lejanos, siglo XII, es San Antonio de Padua,
nacido en 1195. Es un fraile franciscano que todavía hoy tiene
muchos devotos. Sólo nos dejó sermones escritos. Como predicador
tuvo un éxito extraordinario. Lo llaman “Doctor Evangélico”, por
lo bien que se sabía los evangelios.
4) También del siglo XII es San Anselmo de Canterbury,
considerado como el Padre del Escolasticismo, escuela
filosófico-teológica de gran influjo en los siglos siguientes,
hasta nuestros días.
5) De comienzos del siglo XIII es San Alberto Magno, fraile
dominico nacido en 1200. No sólo escribió libros religiosos,
sino de Ciencias Naturales. Fue el hombre más culto de su
tiempo, una verdadera enciclopedia viviente. Lo llaman Doctor
Universalis y también Doctor Expertus.
6) Todavía más reciente aún es San Alfonso María de Ligorio, del
siglo XVII. Es el fundador de los Redentoristas. Sus obras de
más peso teológico giran en torno a la Teología Moral, pero el
pueblo lo recuerda principalmente por sus escritos marianos. Es
el patrono de los confesores y moralistas.
Sacerdote jesuita.
Ebarriossj@aol.com
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