Sacerdote ofrece el regalo de la vida
al donar un riñón

Anne Dibernardo
Especial para La Voz Católica

 P. Alfred Cioffi

Cuando al P. Alfred Cioffi se le presentó la oportunidad de salvar una vida, no titubeó. Donó uno de sus riñones para salvar la de su  antigua feligresa Margarita Chávez, a quien él llama “un milagro viviente”.

Dos meses después, y en buen estado de salud, el P. Cioffi, que en 2007 recibió el Premio por el Respeto a la Vida de la Arquidiócesis de Miami, busca disipar los mitos sobre la donación de órganos en vida, a la vez que motiva a otros, especialmente a los sacerdotes y a los religiosos, a que hagan lo mismo.

Chávez, quien recibió una nueva oportunidad para vivir, es ahora la representante de Respeto a la Vida en su parroquia.

“Hay muchas razones convincentes para promover la donación de órganos en vida, ya que la demanda es considerable”, dijo el P. Cioffi. Explicó que los riñones de los donantes vivos duran dos veces más (16 años) que los riñones de las personas fallecidas (8 años).

De acuerdo con la Organ Procurement and Transplantation Network (Red para la Obtención de Órganos y Trasplantes), solamente en los Estados Unidos unas 100,000 personas esperan por riñones, y de 15 a 17 mueren cada día esperando una donación.

El P. Cioffi dijo que esta trágica situación se debe, en parte, a la distorsionada percepción del riesgo que conlleva la donación de riñones en vida.

El P. Cioffi tiene credenciales que lo convierten en una autoridad en esta causa. El cubano de 55 años fue ordenado sacerdote para la Arquidiócesis en 1985, y enseñaba biología en la escuela superior St. Brendan, en Miami, cuando sintió el llamado de llegar a la gente de una manera más espiritual. Tras convertirse en sacerdote, nunca pensó que volvería a utilizar la biología.

Pero cuando surgieron las polémicas bioéticas, el fallecido Arzobispo Edward A. McCarthy envió al P. Cioffi a cursar un doctorado en bioética en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma. En el año 2000 fue nuevamente escogido, esta vez por el Arzobispo John C. Favalora, para realizar un doctorado en genética en la universidad de Purdue, en Indiana.

La ciencia se ha convertido en un componente integral de su vocación sacerdotal, ya que en la actualidad el P. Cioffi labora en el Centro Nacional Católico de Bioética, en Filadelfia, y es reconocido por su incansable trabajo de oposición a la investigación con las células madre de los embriones.

El trasplante para salvar la vida de Margarita Chávez se realizó en octubre de 2007. El P. Cioffi pasó cuatro días en el hospital, y Chávez pasó seis. Él se encuentra de regreso en Filadelfia, realizando su trabajo regular en la parroquia y en el Centro de Bioética. Chávez también se encuentra muy bien.

“El Señor me ha dado mucho”, dijo. “Ahora, con mi nuevo riñón, podré reanudar mi vida normal. En agradecimiento, acepté recientemente una solicitud de mi párroco para ser la representante pro vida en mi parroquia”.

“Es una dicha verla tan viva y tan bien”, manifestó el sacerdote. “Ha sido una experiencia muy enriquecedora y hermosa. Poder darle vida a otra persona a cambio de unos pocos días de incomodidad, trae puro regocijo”.

 

Más información

Para saber cómo puede donar un riñón, visite la Organ Procurement and Transplantation Network (Red para la Obtención de Órganos y Trasplantes) en http://www.optn.org/, o llame al 1-888-894-6361.