Manolo Reyes dedicó su vida a servir

Este pionero del exilio cubano será recordado por su voluntariado y su trabajo en los medios de comunicación.

Florida Catholic

Familiares y numerosos amigos se reunieron el 4 de enero en la parroquia de Sts. Peter and Paul, en Miami, para rendir homenaje a la memoria de Manolo Reyes, un cubano exiliado que trabajó como anfitrión del primer noticiario en español en la televisión local, y dedicó la mejor parte de su vida al servicio de la comunidad.

Reyes, ejecutivo del Hospital Mercy y admirado por la comunidad del sur de la Florida, falleció el 3 de enero a la edad de 83 años. Nacido y criado en La Habana, fue conocido por su dedicación a innumerables iniciativas comunitarias durante décadas, y por su apoyo a la misión del Hospital Mercy para ayudar a los pobres y a los menos privilegiados.

Reyes fue una de las personas que apoyó el establecimiento de la Clínica San Juan Bosco, en la Pequeña Habana, que por varias décadas ha servido a los pobres y a los inmigrantes que carecen de seguro médico.

También fue muy conocido por sus años como director de noticias y presentador en el primer programa de noticias en español que se transmitió en la televisión norteamericana del sureste de los Estados Unidos. El programa de 15 minutos, “News en Español”, comenzó el 28 de agosto de 1960, justo al inicio de la afluencia cubana en Miami.

Durante los 19 años siguientes, Reyes tuvo su propio programa de noticias en la estación, y eventualmente se convirtió en el editor latino de noticias. Contribuyó con regularidad no sólo al noticiero de la emisora local de CBS, sino también a CBS Evening News, con Walter Cronkite.

“Manolo fue cubano de nacimiento, pero todo un americano por opción”, expresó Jim Brosemer, quien fue presentador de noticias de una televisora en Miami, y luego director de comunicaciones en la Diócesis de Palm Beach.

“Entre sus amigos más cercanos se encontraban Ralph Renick, Mitchell Wolfson y otros pioneros de la televisión”, escribió Brosemer en el libro de visitantes del portal digital de The Miami Herald. “Muy pocos entendían español a principios de la década de 1970, y Manolo debía utilizar un clicker para indicarle al director cuándo debía cambiar las diapositivas durante su noticiero”.

Rick Sánchez, quien en la actualidad es presentador de noticias de CNN, en Nueva York, escribió que “desde que era niño, marcaste el rumbo para mí. Ralph Renick te dio el espacio, y todos nosotros, los cubanos acabados de llegar, nos sentíamos inspirados y llenos de orgullo. Tú nos representabas. Tú fuiste aquella promesa hecha realidad, de que en América quizás los niños pobres de Hialeah, como nosotros, podrían lograrlo”.

“Él trajo a mi madre y mis hermanos a los Estados Unidos con mucho sacrificio para que creciéramos en una tierra de libertad, y dejó una casa, una carrera, y su amada Cuba”, escribió su hija, Grace Reyes, de Miami.

Su padre se graduó en la Escuela de Leyes de la Universidad de La Habana, y a la edad de 52 años obtuvo otro título en leyes de la Universidad de Miami.

Al dejar las noticias, Reyes se unió al equipo del Hospital Mercy como vicepresidente de relaciones comunitarias y gubernamentales. Este cargo le permitió actuar como vínculo entre el hospital y los departamentos gubernamentales, a nivel local y estatal, durante casi 20 años, hasta su retiro en 2005.

Reyes también grababa un programa radial semanal en Radio Paz, en el que daba a conocer a los médicos y los servicios del Hospital Mercy.

“Lo extrañaremos muchísimo”, aseguró John E. Matuska, presidente y director ejecutivo del Hospital Mercy. “No puedo expresar con exactitud cuánto significó, no sólo para el Hospital Mercy, sino para toda la comunidad del Sur de la Florida”.

Reyes, quien perteneció a numerosas organizaciones comunitarias y cívicas, recibió prestigiosos premios, entre ellos el Emmy por su periodismo radial, el premio Archbishop Hurley, y el Pentagon Award for Human Goals, entre otros.

Le sobreviven su esposa, Graciela; sus tres hijos: Manolo Jr., Charlie y Grace, 10 nietos y cuatro bisnietos.