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Jóvenes de la Florida marchan en Washington
por la vida
Estudiantes de las escuelas superiores católicas de Miami
estuvieron entre los cientos de jóvenes que participaron en la
Marcha anual Por la Vida en la capital de Estados Unidos.
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Estudiantes
universitarios y de escuelas superiores de Miami fueron elegidos
para encabezar la Marcha por la Vida, el 22 de enero, en
Washington, D.C. El grupo fue escogido por haber tenido
participantes en la marcha desde el año 1982, y como homenaje a
la memoria del P. William Kidwell, que por más de dos décadas
acompañó a los jóvenes en esta causa. |
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Ana Rodríguez-Soto
Florida
Catholic
No es fácil ser pro vida en el recinto de una universidad
secular.
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Isabel
Penin, de tres años y medio, fue la más joven representante de
Miami en la Marcha por la Vida realizada en Washington, a la que
ha sido llevada por sus padres en cuatro ocasiones. Aquí aparece
en el Centro Cultural John Paul II.
Fotos: Ana Rodríguez-Soto |
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Sin embargo, 54 estudiantes de Florida State University (FSU), y
14 de University of Central Florida (UCF), se encontraron entre
los miles de jóvenes que participaron en la Marcha anual Por la
Vida en Washington, D.C., el 22 de enero.
De hecho, el estado de la Florida estuvo bien representado este
año: a los estudiantes universitarios de Tallahassee y Orlando
se les unió un grupo de 100 estudiantes de las escuelas
superiores de la Arquidiócesis de Miami, y unos 50 miembros del
grupo de adultos jóvenes y del grupo de pastoral universitaria
de Florida International University (FIU), University of Miami (UM),
y de las parroquias de St. Augustine y Our Lady of Lourdes.
El grupo de Miami fue seleccionado para llevar el estandarte
principal en la marcha.
Cerca de 24 adolescentes y estudiantes universitarios de grupos
juveniles y parroquiales pro vida de la Diócesis de Venice
también participaron, junto con un considerable grupo de la
Diócesis de Palm Beach y miembros de grupos juveniles de la
Diócesis de St. Petersburg.
El Obispo Frank J. Dewane, de Venice, hizo la oración de
clausura en la marcha, y el Obispo Thomas G. Wenski, de Orlando,
se reunió con el grupo de su diócesis durante la actividad.
“Creemos que estamos haciendo algo importante”, expresó Bridget
McCaffrey, estudiante de segundo año en FSU, mientras abordaba
un autobús el sábado en la noche con otros miembros de la Unión
de Estudiantes Católicos, para llegar a Washington el domingo en
la mañana. El día de la marcha, se reunieron para caminar con
estudiantes católicos de Rutgers, Boston y otras universidades
en el noreste.
“Este acontecimiento reúne a todas las universidades donde está
presente Brotherhood of Hope (Hermandad de la Esperanza)”, dijo
McCaffrey, al referirse a la comunidad religiosa que provee
personal para la pastoral universitaria de FSU. Los miembros de
la comunidad se dedican a la evangelización de los estudiantes
universitarios.
Diez años de participación
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Líderes
religiosos judíos expresaron su propio mensaje pro vida en la
Marcha por la Vida, el 22 de enero, en Washington, D.C.
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Los estudiantes católicos de FSU han participado en la Marcha
por la Vida durante 10 años, indicó McCaffrey. A pesar de la
naturaleza secular del recinto universitario, “son tantas las
personas que se inscriben cada año, que tenemos que negarles la
participación a algunas” para que haya cabida para quienes
participan por primera vez, explicó.
“Aunque somos la minoría, estamos hablando más y estamos muy
presentes en nuestro recinto”, dijo Jessie Cuadros, estudiante
de cuarto año en UCF, presidenta de Students for Life
(Estudiantes por la Vida), la única organización pro vida en el
recinto universitario.
“La gente ha comenzado a despertar, gracias a Dios”, señaló
Cuadros, al añadir que durante su primer año en la universidad,
Students for Life sólo tenía tres miembros. En la actualidad
tiene un listado de 50, y unos 15 miembros que se encuentran muy
activos.
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El
congresista republicano Jim Smith se dirigió a representantes
estudiantiles de varios colegios superiores del Sur de la
Florida, el 21 de enero, también en Washington, D.C.
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“Son tantas las jóvenes que vienen hasta nosotros sin tener idea
de que eso es un bebé. Nunca habían visto una sonografía; sólo
crecieron escuchando la palabra ‘opción’”, dijo Cuadros. Muchas
se retiran de la mesa de Students for Life expresando: “Me han
dado algo en qué pensar”.
Añadió que participar en la Marcha por la Vida anima a su grupo.
“Nos motiva; participar nos da esperanza. En el recinto nos
sentimos solos, sin esperanza. Es refrescante estar en D.C., con
miles de personas, de jóvenes, luchando por el mismo fin”.
“Me parece que es necesario que ellos participen en un evento en
el que puedan ofrecer un poderoso testimonio católico sobre la
santidad y la dignidad de la vida humana en todas sus etapas y
condiciones. Además, es una actividad llena de gracia”, opinó el
P. Dennis Cooney, párroco de la iglesia St. Raphael, en Lehigh
Acres, quien llevó a la marcha a 15 miembros del grupo juvenil
de su parroquia.
Los miembros fluctúan en edad desde el noveno grado hasta
estudiantes universitarios. Además de participar en las Misas y
los retiros, los jóvenes oraron durante una hora frente a una
clínica de abortos en el área de Washington.
“Lo más importante es fortalecer nuestro compromiso con la
santidad y la dignidad de la vida humana. La realidad es que hay
mucho en nuestra cultura cotidiana que la menosprecia”, expresó
el P. Cooney.
De hecho, el aborto no fue el único tema tratado por los
numerosos grupos que asistieron. El grupo Youth for Life, de la
parroquia St. William, de Naples, que consistía de seis jóvenes
entre las edades de 11 a 30 años, visitó a los soldados heridos
recluidos en el hospital Walter Reed. Fue la primera visita que
realizaron al hospital.
“Fue algo muy duro, probablemente una de las cosas más difíciles
que he realizado”, dijo Cathy Velund-Stucko, fundadora y
coordinadora del grupo, que ha participado en la marcha cada año
desde 1991.
Su grupo llevó regalos para los soldados, desde tarjetas para
llamadas internacionales, CD, DVD y beanie babies, hasta
“oraciones, amor y mucho sol de la Florida”.
La lección para los jóvenes fue que “toda la vida es un tesoro y
debemos cuidar a las personas menos afortunadas que nosotros”,
dijo Velund-Stucko. “Por nuestra libertad, estos jóvenes ponen
sus vidas en peligro… Ellos nos dieron vida”.
Los estudiantes de Miami visitaron el Museo del Holocausto para
regresar a casa con “un sentido de la crueldad que un ser humano
puede practicar contra otro”, dijo Joan Crown, directora de
Respeto a la Vida en la Arquidiócesis.
“Luego preguntamos: ¿se repite la historia? Eso lo aplicamos a
la investigación con las células madre procedentes de los
embriones humanos, la eutanasia y el aborto. El primer programa
de eutanasia fue iniciado en la Alemania nazi, y los nazis
realizaron experimentos médicos en seres humanos vivos”.
“Aunque no cambiemos la ley, están cambiando los corazones”,
dijo Cuadros, de UCF, sobre la marcha. Una vez que los corazones
cambien en relación con el aborto, la ley no importará, porque
“la gente no practicará abortos”.
“Cada año vemos a más y más personas jóvenes comprometiéndose y
desarrollando una pasión por esto”, dijo McCaffrey, de FSU.
“Obviamente, la marea está cambiando. Hay esperanza para el
cambio. Roe vs. Wade puede ser revocada”.
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