Giacomo Puccini: Una obra por descubrir

 Jesús Vega

Una de las efemérides más celebradas de 2008 es el 150 aniversario del nacimiento de Giacomo Puccini, personalidad cimera en la historia de la ópera italiana y mundial. Giacomo Antonio Domenico Michele Secondo Maria Puccini nació en una familia de músicos, debido a lo cual se suponía que continuara la tradición familiar, por lo que cursó los primeros estudios de música hasta 1880, cuando ingresó en el histórico conservatorio de Milán.

Su primera obra, la ópera Le Willis (1884), con libreto de Franco Fontana, logró un relativo éxito, que le valió un contrato con Ricordi para componer otras dos piezas, una de las cuales, Edgar (1889, también con libreto de Fontana), resultó un fracaso total. Sin embargo, la gloria estaba muy próxima, pues Manon Lescaut (1893) se convirtió en su consagración en el género y testimonio de los elementos esenciales de la composición pucciniana, donde se combina un intenso lirismo con una orquestación perfecta.

Entre 1894 y 1904, Puccini escribió sus óperas más apreciadas: La Bohème, Tosca y Madama Butterfly. Sus obras posteriores, La Fanciulla del West (1910), La Rondine (1917) y las tres piezas en un acto de Trittico (1918), lograron un rotundo reconocimiento de público y crítica, pero nunca alcanzaron un sitio permanente en el repertorio operístico, mientras que Turandot, aunque quedó inconclusa a la muerte del compositor en 1924, se estrenó dos años más tarde, en versión concluida por Franco Alfano a partir de los apuntes dejados por Puccini, y alcanzó una posición prominente en los escenarios.

Si bien la ópera conformó el centro de su composición, Puccini creó un gran número de piezas de diversos géneros, como música orquestal y coral, canciones, cuartetos para cuerdas y obras para piano, gran parte de las cuales corresponden a la etapa estudiantil, donde alcanzó fama de “sinfonista” por la vena wagneriana de sus creaciones; y cerca de veinte partituras posteriores, en su mayoría por encargo y para ocasiones específicas. Este cuerpo creativo instrumental es, en cierta medida, un camino hacia la mayor comprensión del trabajo compositivo de Puccini.

Al igual que ocurrió con otros creadores de su época, sus obras cayeron en el olvido durante décadas, para recuperar el interés del público en años recientes, debido al concepto cada vez más extendido de que Puccini no debe ser considerado como el último representante de la ópera italiana del siglo XIX, desplazada por una nueva era, sino como uno de aquellos músicos que buscaron nuevos caminos en los albores de la modernidad. Los estudiosos insisten en que sus procesos compositivos están más relacionados con la experimentación de contemporáneos como Debussy, Strauss, Mahler, Zemlinsky, Schreker, Busoni y Schönberg, cuyas obras despertaron un gran interés en Puccini.

Esta posibilidad de una reformulación de la creación pucciniana abre nuevas vías para el conocimiento de su obra, y se basa en un análisis exhaustivo de sus partituras. El requisito para esta tarea es partir de ediciones exactas, tanto de sus óperas como de sus piezas instrumentales, algunas inéditas, otras existentes en transcripciones que en su mayoría son poco fiables. Para ello, la edición crítica emprendida por la editorial alemana Carus-Verlag es el punto de partida para la revitalización de la creación de Puccini, que trasciende el cómodo nicho de sus óperas más aplaudidas. Un acto de merecida justicia a siglo y medio de su nacimiento.

Crítico independiente.
djvega@bellsouth.net