Posible milagro en Kissimmee

De confirmarse, llevaría a un beato
austrohúngaro a la canonización.

ACI / Redacción de LVC
 

 Estampa de oración con la efigie del beato Carlos de Habsburgo, último emperador de Austria-Hungría, a cuya intercesión se atribuye una curación milagrosa ocurrida en Kissimmee, Florida.

El beato Carlos de Habsburgo, último emperador del Imperio Austro-Húngaro, podría ser canonizado por un supuesto milagro obrado por su intercesión. Una mujer bautista de la Florida afirma haber sido curada de un cáncer terminal del seno gracias a la intercesión del beato.

La mujer, de la localidad de Kissimmee, en la Florida, recibió –por mediación de una persona que había regresado de un viaje a Europa– una estampa del beato, a cuyas oraciones se encomendó.

Según informó el periódico Orlando Sentinel, los médicos y el tribunal de la Diócesis de Orlando están de acuerdo en que aparentemente no hay explicación médica para la recuperación de la mujer, cuya identidad se mantienen en reserva.

La mujer curada, que es miembro de la Iglesia Bautista, asistió a una Misa en la capilla de la Catedral St. James, de Orlando, el jueves 6 de febrero, Miércoles de Ceniza. El Obispo Thomas Wenski, que celebró la Misa, dijo que el caso requería discreción más bien que secreto.

Sin embargo, Paula Melancon, católica de Baton Rouge (Luisiana) reveló después de la ceremonia que ella se había interesado en el beato Carlos de Habsburgo mientras viajaba por Europa en compañía de su esposo, y que había enviado estampas del emperador austrohúngaro a familiares y amistades suyas. Melancon dijo que una de las estampas llegó a Kissimmee, donde la mujer enferma de cáncer estaba a punto de morir.

Para el Obispo de Orlando, Mons. Thomas Wenski, “es un honor para nuestra diócesis ser parte de algo que es más grande que nosotros”.

Emperador y beato

Carlos de Habsburgo nació el 17 de agosto de 1887. Recibió una educación católica, y desde su niñez creció en él un gran amor por la Eucaristía y el Corazón de Jesús. Se casó con la princesa Zita de Borbón-Parma. Su matrimonio feliz y ejemplar fue bendecido con ocho hijos.

En 1914, Carlos se convirtió en emperador de Austria y fue coronado rey apostólico de Hungría. Enfrentó la primera Guerra Mundial con el único deseo de alcanzar la paz. Fue el único gobernante de la época que apoyó los esfuerzos del Papa Benedicto XV por alcanzar la paz.

Tras la guerra, que trajo consigo el fin del Imperio Austro-Húngaro, se exilió en la Isla de Madeira (Portugal), donde vivió años de extrema pobreza con su familia. Las precarias condiciones le causaron una enfermedad mortal, que aceptó como un sacrificio por la paz y la unidad de los pueblos que había gobernado.

Murió el 1º de abril de 1922, con la mirada puesta en el Santísimo Sacramento. Dirigió sus últimas palabras a su esposa Zita: “¡Te quiero sin fin!”.

Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 3 de octubre de 2004.