El Colegio de Belén dice adiós
al sacerdote y educador

Yédica Leal
La Voz Católica

 El P. Sardiña conversa amigablemente con varios estudiantes del Colegio de Belén, de los que era consejero. Cortesía del P. Eduardo M. Barrios, SJ

La comunidad del Colegio de Belén, en Miami, despidió a un gran sacerdote y consejero el 12 febrero. Alumnos, padres, antiguos alumnos, profesores, sacerdotes y amigos, se reunieron en la placeta del colegio para rendirle tributo al P. Jorge Sardiña-García Menocal, SJ, que falleció a la edad de 80 años de una deficiencia cardiaca.

En 1981, el P. Sardiña se incorporó a la familia de Belén, donde trabajó como profesor y consejero del sexto y séptimo grados. Tanto sus alumnos como sus colegas guardan incomparables memorias del P. Sardiña, y de lo que éste significó para ellos, según lo expresaron en sus testimonios.

“El P. Sardiña fue mi figura paterna en Belén. Él fue la persona que me dio la bienvenida mi primer día de escuela. Él me apoyó siempre, especialmente cuando intercedía con mi familia cuando me metía en problemas. Fue más que un amigo: fue un padre.” (Demetrio Pérez, graduado en 1994.)

“El P. Sardiña fue un santo. Nunca lo vi de mal humor y no sabía decir que no a nada ni a nadie. Él atendía a todo el que lo necesitaba, y aun estando enfermo seguía sirviendo de consejero. Hoy tenemos otro ángel en el cielo.” (Ariel Fernández, graduado en 1999.)

“El P. Sardiña era mi mejor amigo. Nunca dejaba a nadie irse de su oficina con las manos vacías y sin darle un caramelo. Él se interesaba por mi trabajo académico y era bueno con todo el mundo.” (Justin Colyer, estudiante de sexto grado de Belén.)

“El P. Sardiña fue alguien muy alentador, como sacerdote y como amigo. Siempre estaba sonriendo y feliz, porque sabía que iba para el Cielo. Era muy entusiasta.” (Pablo Pérez, estudiante de sexto grado en Belén.)

“Fue un sacerdote ejemplar. Fue sacerdote por 49 años, y durante ese tiempo fue un hombre para los demás y con los demás. Sirvió a nuestra compañía en muchos lugares: Puerto Rico, Miami, Cuba, República Dominicana; y principalmente sirvió a Dios.” (P. Francisco Pérez-Lerena, SJ, sacerdote y miembro de la Junta de Fideicomisarios de Belén.)

“Ustedes los estudiantes deben de sentirse bendecidos por haber sido recibidos en Belén por un hombre santo, un hombre de Dios. El P. Sardiña verdaderamente vivió y entendió el Evangelio. Fue un sacerdote de Jesucristo, escuchó a Jesucristo, conoció a Jesucristo y vivió a Jesucristo en los demás. Él se preocupó por ti, te enseñó a ti, te amó a ti, te entendió a ti. Ustedes han perdido un gran amigo; hónrenlo viviendo sus vidas como el vivió la suya, amando a Dios y a los demás.” (Mensaje del Arzobispo de Miami, John C. Favalora, por intermedio de Mons. John Noonan, Obispo Auxiliar de Miami.