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Cuando el comercio abre puertas a la esperanza
Un proyecto de producción y compraventa de artesanías acerca a
las diócesis hermanas de Miami y Port-de-Paix,
en el noroeste de Haití.
Yédica Leal
La Voz Católica
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Un
grupo de mujeres trabaja junto a Sor Nazaret Ybarra, de la orden
religiosa Hermanas de Jesús y María, en el taller de la
parroquia Jean Rabel en Haití.
Fotos: Cortesía de
“Amor en Acción” |
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A Veronike Verne y otras mujeres haitianas de la diócesis de
Port-de-Paix, les era imposible imaginar que a alguien le
sobraran diez dólares para comprar una de sus artesanías. Ésta
fue su primera reacción cuando les propusieron el Proyecto
Jubilar de Libre Comercio, organizado por el apostolado
misionero “Amor en Acción”, la oficina de Caridades Católicas y
la Universidad St. Thomas, todas de la Arquidiócesis de Miami.
“Queríamos hacer algo en conmemoración del 50° aniversario de la
Arquidiócesis de Miami; algo que tuviera significado y que a la
vez fortaleciera la relación con nuestra diócesis hermana”,
explica Teresita González, directora ejecutiva de “Amor en
Acción”.
El Proyecto Jubilar de Libre Comercio fue creado para brindar
una fuente de ingresos a las mujeres haitianas, promover sus
artesanías y crear un sentimiento de solidaridad entre la
Arquidiócesis de Miami y su diócesis hermana de Port-de-Paix, en
el noroeste de Haití. “Queríamos que el producto fuera fácil y
rápido de producir, y era importante para nosotros repartir el
trabajo y sus beneficios por toda la diócesis”, explica González.
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Debido
a la falta de electricidad, las mujeres del taller en
Bombardopolis, buscan la claridad del portal para seguir
trabajando. |
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Los detalles se finalizaron en agosto de 2007, y ese mismo mes
empezó la producción. El proyecto consistía en producir 3,500
adornos navideños, bordados a mano, con diferentes escenas de la
Natividad, que serían distribuidos a las parroquias de la
Arquidiócesis de Miami y se venderían a diez dólares cada uno.
“Estas mujeres llevaban tres años aprendiendo trabajos manuales
en talleres organizados por comunidades religiosas, y no habían
podido producir por falta de compradores”, explica Mónica
Santos, coordinadora de misiones de “Amor en Acción”.
Los primeros adornos llegaron a Miami en octubre y el resto
llegó en noviembre. “Al principio se nos hizo difícil vender los
adornos, porque muchas personas pensaban que el precio era muy
alto, pero ésa es la única manera en que les podemos pagar a las
trabajadoras un sueldo justo”, explica González.
Cada trabajadora recibió entre cinco y seis dólares por adorno,
y el resto se destinó a materiales, mejorías y mantenimiento de
los talleres. “Las mujeres trabajaron con gran ilusión,
eficiencia y fervor, y todo esto teniendo en cuenta su realidad”,
explica Santos, refiriéndose a mujeres que caminan cuatro horas
diarias para ir al taller.
El proyecto fue más que una fuente de ingreso para estas mujeres
y sus familias: fue una inyección de autoestima y de orgullo
para ellas. Santos, que viajó a Haití a finales de enero,
regresó satisfecha al ver el impacto que ha tenido este proyecto
en las vidas de las mujeres, tanto en el aspecto espiritual como
en el económico. “Tienen la ilusión de seguir trabajando; se
sienten útiles porque están ganando dinero y se sienten
orgullosas porque hay personas que compran lo que ellas hacen”,
explica.
La mayoría de las mujeres que participaron de este proyecto son
madres solteras o muchachas jóvenes que han tenido que ocuparse
de sus hermanos menores después de la muerte de sus padres.
“Ellas ya sabían en qué usar el dinero que iban a ganar”, señala
Luis Barzana, voluntario de “Amor en Acción”, y agrega: “Querían
pagar la escuela de los niños, reparar o construir sus casas y
hasta poner un puesto en el mercado”.
Pero el dinero que una de ellas tenía destinado para ponerle
puertas a su casa, lo tuvo que usar para pagar el entierro de su
esposo. “Estas mujeres tienen una realidad muy dura, y parte de
este proyecto es inculcar un sentimiento de doctrina social en
nuestra comunidad. Como consumidores, tenemos opciones, y ¿qué
mejor opción que comprar algo que tiene vida y que le va a dar
vida a otra persona”, señala González.
Anthony Vinciguerra, coordinador del Centro de Justicia y Paz de
la Universidad St. Thomas, ve en el proyecto la oportunidad de
establecer una relación de ayuda entre ambas diócesis. “No es
una obra de caridad en la que estamos dando sin recibir nada a
cambio, sino que estamos rompiendo el ciclo de la pobreza”,
explica. Vinciguerra se refiere a la base de las Enseñanzas de
Justicia Social, que promueven la cooperación y la solidaridad.
“No queremos que dependan de nuestra caridad, sino que se
vuelvan independientes con su trabajo”, concluye.
“Queremos expandir los talleres, incrementar la producción,
crear más variedad de productos y buscar más compradores.
Queremos encaminarlas y buscar incentivos para que sigan
luchando por ellas mismas”, afirma Barzana.
El proceso de fabricación del adorno navideño
1. Lavar a mano y planchar (con plancha de carbón) los
listones de tela.
2. Trazar la silueta del dibujo que va a ser bordado en
cada pedazo de tela.
3. Bordar y cortar la tela del tamaño de cada adorno.
4. Coser el emblema del 50° aniversario de la
Arquidiócesis de Miami en la parte posterior del adorno.
5. Coser el borde y otras decoraciones.
6. Planchar y almidonar el producto terminado.
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