Consejos de Amigo

 P, Alberto Cutié

La única salida podría ser la separación.

Querido Padre Alberto:

Tengo 32 años y estoy casada desde hace nueve con el único hombre que ha habido en mi vida. Me casé muy enamorada, consciente de que el sacramento era para toda la vida.

Tenemos una niña de 4 años, y habíamos sido muy felices hasta que todo se volvió gris. El amor comenzó a tener un deterioro terrible. El problema es que mi esposo se ha vuelto adicto a la computadora y se ha terminado la comunicación entre nosotros.

Se ha vuelto una persona impaciente y agresiva, al extremo de que un día en una discusión, teniendo a la niña en brazos, la tiró bruscamente encima de la cama.

Otro día me dio un apretón tan grande en un brazo, que me dejó una marca. Además, constantemente me dice “estúpida”, “tonta”, y ha llegado a decirme que no tengo cerebro.

Le molesta que le hable cuando está en los juegos de la computadora; es como si viviese con un monstruo que por todo me grita.

Cuando la niña tenía 3 años, ella le dijo a mi mejor amiga que su papá me gritaba y me pegaba. Él se niega a creerlo, me dice que son inventos míos, que la niña no puede decir eso.

Desde ese momento yo le juré que jamás me volvería a tocar, y que poco a poco lo dejaría de amar. Me ha costado muchas lágrimas y sufrimiento, pero lo he cumplido.

Por eso le escribo, pues no sé qué pasos debo dar.

 

Gretel,
la que dejó de amar

 

Estimada Gretel:

Entiendo tu indignación y tu preocupación, pero la solución no es cortar toda comunicación –incluso el afecto– con tu marido. Sin comunicación abierta y clara, lo que existe de hecho es una separación total –aunque sigan en la misma casa.

Soy del pensamiento que muchos de estos hombres que viven obsesionados con sus computadoras, especialmente con los juegos, son hombres inmaduros y adictos.

Son inmaduros porque se comportan como adolescentes atrofiados que no superaron la etapa de jugar estos juegos en su niñez.

Son adictos porque la computadora se vuelve el centro de sus vidas, como la droga lo es para quien sufre de una dependencia a una sustancia, sea cual sea.

Pero el problema de tu marido se ha vuelto aún más complejo, porque ha llegado a la agresividad, y eso es signo de que hay algo más profundo. Su fijación con la computadora puede ser signo de un problema emocional más serio.

Lo único que puedes hacer es exigirle que busque ayuda para controlar su agresividad. Ese ambiente de hostilidad hacia ti –y hacia tu hija– no es bueno para nadie.

Vivir como si nada estuviera pasando nunca es la solución a los problemas. Si él no acepta la gravedad de su comportamiento y sigue ignorando las cosas que ha hecho para lastimarte, la única salida es una separación.

El sacramento del matrimonio no exige que una mujer sea abusada, ignorada y maltratada por el resto de su vida. Ése no es el plan de Dios para nadie.

Un abrazo,

Padre Alberto

El Rev. P. Alberto Cutié responde a sus problemas e inquietudes con consejos propios de un buen amigo. Envíe sus cartas a: Consejos de Amigo, Rev. Padre Alberto Cutié, Radio Paz 830 am, PO BOX 421500, Miami, Fl 33142. También puede escribirle a consejosdeamigo@padrealberto.net
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