Una multitud recibe a los nuevos monseñores

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

 Los nuevos monseñores salen de la Catedral para ser recibidos por una multitud que les da la bienvenida. Del frente hacia el fondo: Mons. Pedro Luis Pérez, Mons. Emilio Martín, Mons. Michael Souckar y Mons. Andrew Anderson. Ana Rodríguez-Soto.

Los aplausos comenzaron en el momento en que su presencia se hizo visible para los miles de feligreses, familiares y amigos que esperaban por ellos fuera y dentro de la Catedral. Los nuevos monseñores de la Arquidiócesis de Miami fueron recibidos por un mar de cámaras y saludos mientras entraban en la Catedral St. Mary, el domingo 2 de marzo, para recibir su investidura. “Fue realmente impresionante la reacción de las personas cuando entramos en la iglesia”, dijo Mons. Kenneth Schwanger, de 47 años, párroco de St. Jerome, en Fort Lauderdale, y vicario judicial adjunto del Tribunal Metropolitano de la Arquidiócesis.

Los doce nuevos monseñores recibieron esta distinción papal en reconocimiento por sus años de servicio, por tener cargos o ministerios especiales o por ser representantes de grupos étnicos y culturales dentro de la Arquidiócesis.

 Mons. Jean Pierre, párroco de la iglesia St. James, en North Miami, recibe el diploma papal. Yédica Leal.

“Haber sido nombrado monseñor significa mucho para mí, porque soy feliz en mi sacerdocio y feliz porque es reconocido”, señaló Mons. James Parappally, de 73 años, párroco de Our Lady of Mercy, en Deerfield Beach, y primer sacerdote de ascendencia india en ser nombrado monseñor en la Arquidiócesis. “Esto me ha impulsado ha hacer más por el Señor”.

“Este reconocimiento es para mis feligreses”, dijo Mons. Pedro García, de 72 años, párroco de la misión de Santa Ana, en Naranja, la cual atiende a la comunidad campesina. “Ellos son los que importan”.

“Mis feligreses están felices por mí”, dijo Mons. Frederick Brice, de 79 años, párroco de St. Paul the Apostle, en Lighthouse Point. “Es algo que nunca imaginé que me pasaría. Es una lección de humildad el ser considerado para tal honor”.

 Mons. James Parappaly con miembros de la comunidad católica india después de la ceremonia de investidura. Ana Rodríguez-Soto.

“Llevo más de 50 años de sacerdote y puedo decir que he disfrutado cada día de mi vida”, afirmó Mons. Martin Cassidy, de 77 años, párroco de Assumption, en Lauderdale-by-the-Sea. “En su gran mayoría las personas con las que he trabajado han sido ejemplares y ha sido un placer servirles. He recibido más de lo que he dado y por eso estoy agradecido”.

“Para mí significa que tengo que seguir lo que dice el Señor: Estoy entre ustedes como el que sirve. Si alguno quiere ser el primero, que sea el último y que sirva”, expresó Mons. Pedro Luis Pérez, de 81 años, fundador y párroco de San Lázaro, en Hialeah. “El que tiene esta ropa tiene que estar dispuesto a defender su fe hasta la muerte”, explicó Mons. Pérez, quien lleva 55 años de sacerdocio.

“La idea de ser reconocido por el trabajo que hago nunca pasó por mi mente”, señaló Mons. Oscar Castañeda, de 54 años, rector del Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad, en Miami. “Yo siento que he sido llamado por el Señor para servir a su pueblo y ser su instrumento. Pienso que hay muchas otras personas que se merecen este honor más que yo, y lo recibo en su nombre”.

“Sencillamente, significa seguir sirviendo a la Iglesia con más celo sacerdotal y mayor espíritu de servicio en acción de gracias a este gran honor del Santo Padre”, señaló Mons. Emilio Martín, de 79 años, párroco de St. John the Apostle, en Hialeah.

“El honor no es para mí, es para la comunidad de St. James y todo lo que hemos logrado en la parroquia y en la escuela. Yo preferiría que me llamaran P. Pierre, porque Mons. Pierre me suena raro”, explicó Mons. Jean Pierre, de 53 años, párroco de St. James, en North Miami, y director de la Oficina Arquidiocesana de Misiones.

Entre los 12 sacerdotes diocesanos que fueron elevados a monseñores, bajo el título de prelados de honor o capellanes de Su Santidad también están: Mons. Seamus Doyle, de 77 años, párroco de St. Rose of Lima, en Miami Shores; Mons. Michael Carruthers, de 43 años, rector del Seminario Menor St. John Vianney, en Miami, y Mons. Terence Hogan, de 55 años, rector de la Catedral St. Mary y director de la Oficina Arquidiocesana de Culto y Vida Espiritual.

Tres antiguos monseñores fueron elevados en sus rangos: Mons. William Hennessey, de 72 años, vicario general de la Arquidiócesis, fue nombrado protonotario apostólico supernumerario, el rango más alto para un monseñor fuera del Vaticano. Mons. Andrew Anderson, de 59 años, vicario judicial del Tribunal Metropolitano junto a Mons. Michael Souckar, de 45 años, canciller y secretario administrativo del arzobispo, fueron elevados de capellanes de honor a prelados de honor de Su Santidad.

El Arzobispo John C. Favalora cerró la ceremonia, dirigiéndose a los presentes sobre la importancia de demostrar aprecio y agradecimiento a nuestros sacerdotes.