Una vida de evangelización

Mons. Agustín Román cumple 80 años.

Yédica Leal
La Voz Católica

 Mons. Agustín Román sonríe durante un momento de la celebración de su 80º cumpleaños, el 5 de abril, en el Hotel Sheraton, de Miami. Fotos: Yédica Leal

 “El mejor regalo que me pueden hacer es la oración; oren por las vocaciones sacerdotales, porque yo estoy seguro que yo fui fruto de una oración”, expresó Mons. Agustín Román, Obispo Emérito de Miami, ante los cientos de personas que se reunieron para honrarlo por su 80° cumpleaños.

Durante la celebración, que tuvo lugar el 5 de abril en el Hotel Sheraton, de Miami, personas cuyas vidas han experimentado la influencia de Mons. Román compartieron sus testimonios sobre el sacerdote.

“Para mí ha sido un padre, un guía, un sostén en las dificultades, un ejemplo de entrega, humildad y pobreza”, dijo Sor Francisca Jáuregui, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl, que conoció a Mons. Román en 1951,cuando fue destinada a San Antonio de los Baños y Román era un joven seminarista. Años después, se volvieron a encontrar en Miami, donde Sor Francisca ha sido su colaboradora en la Ermita de la Caridad. “Gracias mil, Monseñor”, concluyó.

 Sor Francisca Jáuregui, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl y colaboradora de Mons. Román en la Ermita de la Caridad, en el momento de ofrecer su testimonio acerca de Mons. Román.

“Dios saca a un hombre de su patria para darle una patria mayor en el cielo”, señaló Héctor Lanz, refiriéndose a las escenas del vídeo biográfico que se dio a conocer durante la celebración, y donde el propio Mons. Román, sin saberlo, narró su historia. “El vídeo no fue sólo un tributo a Mons. Román, sino una manera de que las personas conozcan su historia. Es la historia de un santo, que sirve de inspiración para todos nosotros”, dijo Ernesto González, director de producción del Centro de Televisión de la Arquidiócesis y productor y editor del vídeo.

El vídeo comienza con la niñez de Mons. Román, y va narrando su vida sacerdotal, su salida de Cuba, la construcción de la Ermita de la Caridad en Miami, y los disturbios protagonizados por los presos cubanos en las cárceles de Oakdale y Atlanta, durante la década del Mariel. “Monseñor acompaña a su pueblo en las buenas y en las malas”, dijo Lanz, quien le presentó a Mons. Román una carta del presidente George W. Bush, donde éste le agradece sus años de servicio a una causa mayor.

“Él ha sido nuestro Moisés fuera de la tierra prometida”, expresó en su testimonio Teresita Núñez, miembro activa de la Ermita desde pequeña.

“Le quiero dar las gracias a Mons. Román, de mi parte y del Arzobispo McArthy, por sus años de servicio a la Arquidiócesis. Él ha sido un ejemplo extraordinario de bondad y piedad para todos los obispos. Lo admiro por el ejemplo que nos ha dado. Gracias por haber sido una inspiración para mis predecesores, para mí, para los sacerdotes y para el pueblo de Miami”, dijo el Arzobispo de Miami, John C. Favalora.

“Le agradezco a la Arquidiócesis de Miami por permitirme serviles”, dijo Mons. Román. “Ahora no puedo recordar a todos los que han venido esta noche, pero mañana, en la Eucaristía, los voy a recordar”.

 De izq. a der.: Mons. Felipe Estévez, Obispo Auxiliar de Miami; Mons. Agustín Román, el Arzobispo John C. Favalora y Mons. John Noonan, Obispo Auxiliar de Miami, durante la celebración del
homenaje a Mons. Román.