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La visita del Papa
EFE
Mons.Felipe de J. Estévez, Obispo Auxiliar de Miami
Mons. Agustín A. Román, Obispo Auxiliar Emérito de Miami
La visita del Papa Benedicto XVI a Estados Unidos debe hacernos
reflexionar a todos. Muchos, sorprendidos, se detienen
contemplando el papado como la única institución de Europa, y
aún del mundo en general, que ha permanecido viva durante los
dos mil años de la era cristiana con los mismos hombres frágiles
con que han caído otras instituciones, y por eso fascina y
entusiasma a unos, y desalienta a otros, a quienes les gustan
los cambios.
No pocos se preguntan cómo ha sobrevivido el papado al
nacimiento, el desarrollo, el esplendor, la decadencia, y hasta
la terminación de imperios numerosos, de pueblos importantes y
hasta de civilizaciones enteras. Durante la historia se han
extinguido lenguas y culturas y han aparecido otras.
Probablemente muchos se detienen ahí y se preguntan cómo ha
podido suceder esto. Pero nosotros, cristianos creyentes,
encontramos la respuesta en la luz del Señor, que está en la
Biblia.
La Iglesia fundada por Cristo la sostiene el mismo Cristo. Fue
Cristo quien la fundó sobre los doce Apóstoles, de los cuales
escogió a Pedro como cabeza de la misma, con las palabras: “Yo
te digo que tú eres Pedro y que sobre esta piedra edificaré mi
Iglesia y los poderes del mal no prevalecerán contra ella”.
El Papa, Obispo de Roma, es el sucesor de Pedro, quien fue allí
su primer obispo. Al mismo tiempo, Cristo dijo a Pedro: “A ti te
daré las llaves del Reino de los Cielos, y todo lo que atares en
la tierra será atado en los Cielos, y todo lo que desatares en
la tierra será desatado en los Cielos”. Con este símil Cristo
hacía participar de Sus poderes a Pedro, quien lo iba a
representar en Su Iglesia, así como a los que continuarán su
obra de evangelización en la continuidad de los siglos, función
que llamamos Vicario de Cristo.
Benedicto XVI no hace su visita como representante del Estado
más pequeño del mundo. Viene, como nos dice el Cardenal Donald
Werl, Arzobispo de Washington, “a traernos a Cristo, porque
sabemos que nuestra fe puede ser renovada y nuestra entrega al
Señor confirmada por el cuidado de su ministerio pastoral”.
El lema de la visita pastoral del Papa es “Cristo es nuestra
esperanza”. Hermoso tema que ha desarrollado en su segunda
encíclica, Spes Salvi, tan importante para nosotros, que
vivimos en un clima social tan permeado por el relativismo, el
cual no acoge del todo las verdades fundamentales de la
realidad, como las que explican el sentido de la vida humana y
su destino; así como la verdad moral trascendental, que no es
solamente producto de factores sociales, sicológicos o
biológicos.
El tema de la esperanza es muy hermoso para todos. Además de sus
encuentros con los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y
fieles, Benedicto XVI sostuvo encuentros con los hermanos
cristianos de otras denominaciones, así como con hombres de
buena voluntad de otras religiones.
Quiera el Señor que la visita del Santo Padre abra nuestros
corazones a la luz de Cristo, única esperanza del mundo.
Mons.
A. Román.
14 de abril de 2008

EFE
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